¡Hemos encontrado el valle! Sí, las tierras prometidas no eran un mito de nuestros antepasados. Son reales y tras nuestro largo viaje, por fin pisamos terreno fértil en el que poder asentar nuestro hogar. Sin embargo, no somos la única tribu nómada interesada en este magnífico valle secreto, la competencia por estas tierras es grande. El futuro de nuestro clan depende de nuestras decisiones y colocación estratégica. Una vez descubierta esta cuenca de prosperidad, no vamos a perderla ante nadie. ¡Qué comience la disputa territorial!

El juego de mesa El Valle Secreto, de la editorial Cacahuete Games, es un filler en el que cada partida consta de 3 rondas. En ellas iremos, en primer lugar, formando nuestra mano de cartas, a través de un draft entre jugadores. Posteriormente, bajaremos a mesa por turnos los terrenos obtenidos, marcándolos con nuestra ficha de asentamiento y siempre intentando usar la mejor estrategia táctica de posicionamiento, para que nuestros poblados sean lo más fructíferos en puntos posible, teniendo en cuenta el efecto de cada carta. De esta forma, los diferentes clanes que entren en el combate crearán el mapa o tablero modular de este prolífero paraje.

Portada de El Valle Secreto
Número de jugadores:2 – 4
Duración:30 minutos
Edad mínima:10 años
Género:gestión de mano
draft
tablero modular
Complejidad:1,50 / 5
Editorial:Cacahuete Games
Diseño:Martin Oddino
Ilustración:M.L. Cantisani
Lucas Charra
Marcos Lescano
Precio recomendado:13,46€

Preparación de partida

Como en El Valle Secreto todo está por descubrir, la preparación es bastante rápida y sencilla. Dependiendo del número de jugadores, se reparten diferentes número de asentamientos (fichas de cabaña) de un mismo color a cada jugador. La relación es la siguiente:

  • 2 jugadores: nuestra tribu la conforman 6 asentamientos de nuestro color.
  • 3 Jugadores: recibimos 5 fichas de asentamiento del mismo color.
  • 4 jugadores: únicamente recibimos 4 asentamientos iguales.

A su vez, nuestra mano de cartas inicial en cada ronda varía también según el número de clanes que rivalizan por el Valle Secreto, por tanto, se comenzarán con:

  • 7 cartas para duelos a 2 por el territorio de este Valle Secreto.
  • 6 cartas para batallas de 3 jugadores.
  • 5 cartas para el enfrentamiento de 4 tribus rivales.

Este número de cartas, marca los turnos que cada jugador juega en cada ronda (3 por partida), teniendo en cuenta que siempre sobrará 1 carta de terreno en nuestra mano, es decir, se pueden jugar 4, 5 o 6 vueltas de acción. Por último, mencionar que el jugador inicial será la persona que haya descubierto más recientemente un lugar nuevo, que se noten las dotes de aventurero para bien o para mal.

Formemos nuestra mano de cartas para jugar la ronda

¿Cómo se juega a El Valle Secreto?

El objetivo de juego en El Valle Secreto es conseguir ser el clan más fuerte en estas tierras, reflejándose con la mayor puntuación tras jugar las 3 rondas de partida. Estos puntos de victoria se adquieren cumpliendo los efectos de nuestras cartas de territorio, marcadas con un asentamiento de nuestro color, que aluden a su distribución en el tablero modular que iremos creando entre todos en mesa.

Antes de explicar la formación de este mapa territorial, vamos a conocer como creamos nuestra mano de cartas. Durante la primera partida, el juego recomienda utilizar las cartas del reparto aleatorio en la preparación de partida, para calentar motores y situarnos más fácilmente en el juego. Sin embargo, la forma habitual es por medio de un draft de cartas entre jugadores para crear una nueva mano de cartas. Cada líder del clan elige 1 carta de su mano inicial y la coloca boca abajo en su zona de juego, después pasa el resto al jugador de su derecha. Este proceso se repite hasta que todos los jugadores hayan repuesto con diferentes territorios a su elección, el número de cartas con las que comenzaron. En partidas a 2, 3 y 4 jugadores se escogen 7, 6 y 5 cartas respectivamente.

Una vez recopiladas sus cartas disponibles, pasamos a la colocación de asentamientos en El Valle Secreto. Como he comentado, los clanes se disputan cada ronda por turnos, en los que se juega 1 territorio. El jugador activo elige 1 carta de su mano que quiere situar en la mesa, conectado ortogonalmente con otras ya instaladas (excepto la primera carta del jugador inicial) y procurando leer atentamente su efecto para intentar cumplirlo lo mejor posible. Pues de esto último va a determinar nuestras posibilidades de victoria o derrota.

Ubiquemos tácticamente nuestras cartas para puntuar

Además, sobre cada carta que bajemos de nuestra mano, colocamos 1 ficha de asentamiento de nuestro color, para no olvidar que nos pertenece. Así, todos juntos iremos formando nuestro valle con forma de cuadrícula rectangular y uniforme. Sus límites dependen del número de jugadores, teniendo presente que situaremos en el tablero nuestras cartas en mano, menos una que se descarta al final de la ronda.

Fin de la partida

La partida a El Valle Secreto finaliza al jugar 3 rondas completas, con configuración de los diferentes tableros modulares. Tras cada ronda, se registra en la libreta de puntuación los puntos obtenidos por cada clan enfrentado gracias a los efectos de sus cartas de terreno, señalados con nuestro asentamiento. El jugador inicial de la siguiente ronda será el que haya logrado más puntos en la anterior, en caso de empate se siguen el sentido antihorario.

Y finalmente, al acabar la partida, se realiza un recuento de todos los puntos que se han anotado. El clan con mayor puntuación se convertirá en el ganador y regidor del deseado valle.

El Valle Secreto, un filler de posicionamiento estratégico

Reseña del juego de mesa El Valle Secreto

Nos encontramos en El Valle Secreto, un lugar muy codiciado por todas las tribus nómadas. Los jugadores nos convertiremos en los líderes de diferentes clanes, estando en nuestras manos la colocación de nuestros asentamientos en esta región. Sus tierras son fructíferas, ante todo si sabemos situarnos bien en ellas, logrando grandes beneficios para nuestra partida. Este juego de cartas utiliza como principales mecánicas el draft y la gestión de mano, en las dos fases diferenciadas de cada ronda. En primer lugar, formamos con nuestras decisiones la mano de cartas con la que jugar, y que posteriormente distribuiremos en mesa del modo más beneficioso según sus efectos, configurando el tablero modular entre todos por turnos.

Este pequeño juego de mesa nos engaña con su apariencia, pues su tamaño reducido y aparente sencillez camufla un gran reto estratégico de toma de decisiones. Desde un inicio, en su draft de cartas que nos puede recordar al juego de mesa It’s a Wonderful World, tenemos que intentar recordar las cartas que van pasando por nuestras manos, para seleccionarlas conociendo nuestras posibilidades de crear sinergias entre tipos de territorios y numeración, es decir, estas elecciones deben seguir una buena estrategia para ser las más apropiadas para puntuar.

En la siguiente parte de la ronda, nos tendremos que preocupar por situar en la mejor localización las cartas obtenidas. Esto dependerá de los efectos que explican las cartas y que generan una relación de puntos con las de alrededor, por lo que hay que leerlas atentamente. Con esta dosis estratégica es fácil distinguir a jugadores iniciales de expertos, pues aunque sepamos jugar, al ser un juego sencillo de aprender por sus poco pasos, si no lo dominamos nos aplastarán como hormiguitas. Por tanto, este filler de pasos sencillas pero que deben ser muy meditados, puede ofrecer buenas batallas entre jugones.

Si ya parece complicado determinar cual es la opción más adecuada en El Valle Secreto, a esto le tenemos que añadir que compartimos territorio o tablero modular con nuestros rivales, por lo que quizás nuestros objetivos se vean truncados con facilidad. No creamos que la localización de terrenos de nuestros contrincantes nos va a ayudar, al contrario, lo que debemos esperar es más de una puñalada trapera a los objetivos de nuestros asentamientos. A pesar de ello, podemos actuar a posteriori aprovechando la numeración o tipo de terreno que ya han colocado, o algún error que nos haga puntuar gracias a ellos. En este asentamiento de clanes, no seremos buenos vecinos entre nosotros, o por lo menos eso pretenderemos. El dominio de este valle solo puede tener un ganador, al final de las 3 rondas de juego.

Este juego de mesa nos desafía a realizar buenas tomas de decisiones, pero también a efectuar interacciones apropiadas con las cartas del resto de jugadores. Sería perfecto, recordar las cartas que están en juego para saber anticiparnos y conocer los territorios que aún no han sido bajadas a mesa por los demás, quizás sea conveniente guardarnos los mejores efectos de puntuación a los últimos turnos para que no nos saboteen.

El Valle Secreto nos ofrece partidas en las que cavilar nuestra estratagema de elección y colocación de cartas, puede generar cierto análisis parálisis, sobre todo con jugadores más experimentados. Pues conforme más jugamos, nos iremos percatando de cómo van a influir nuestras iniciativas territoriales en la puntuación de cada ronda. Y es que con tan solo 20 cartas, el juego ofrece un buen rompe-cocos con gran rejugabilidad.

Sus coloridas ilustraciones con diversidad territorial llenan nuestra mesa de color y números, a lo largo de los turnos de juego de cada jugador, además dada la importancia de entorpecer y usar las cartas ajenas el texto de estás aparece para su lectura en dos lados. Aspecto que se agradece, aunque es común acabar cogiéndolas de la mesa o levantarnos para leerlas detenidamente y por el tamaño de letra. ¡Ojo! Es relevante observar todas las cartas en juego para aprovecharlas en nuestro beneficio o fastidiar al resto. Si de nosotros depende la prosperidad de nuestra tribu, no habrá piedad para conseguir el mejor bocado en este paraíso terrenal.

Asentamientos de cada uno de los clanes

Pros

  • Estratégico: este filler de pasos sencillos, requiere una gran dosis estratégica en la selección y colocación de cartas. Pues, estas nos darán los puntos necesarios para ganar si logramos las mejores sinergias entre cartas propias y ajenas situadas en el tablero modular.
  • Interacción: estaremos atentos a las acciones de los demás, para buscar nuestro beneficio en ellas o para entorpecer los avances de los contrincantes. Manteniéndonos activos y despiertos durante cada ronda, que se pasan volando.
  • Rejugabilidad: en cada ronda en El Valle Secreto formamos un mapa o tablero modular diferente, entre las decisiones tomadas por cada jugador. Esto junto con el draf inicial de cartas, hacen que cambie cada ronda, y por tanto la partida.

Contras

  • Mejor a 2: en las partidas a 2 jugadores el control en la selección y distribución de cartas de territorio es mayor, por lo que nuestra maniobras de puntuación cogen valor, sufriendo más caos y descontrol a 3 o 4 jugadores.
  • Texto vs iconos: los efectos de puntuación de las cartas vienen explicados en cortas frases en ellas, escritas en dos sentidos para facilitar su lectura por los jugadores. Sin embargo si nos colocamos en otros extremos perpendiculares al ser más jugadores, la observación se complica, por lo que se podría haber usado iconos para definir el objetivo. Aunque hay que reconocer que la iconografía puede llegar a ser más liosa…
  • Análisis Parálisis: las cartas no se diferencia en apariencia mucho de otras del mismo tipo de territorio, por lo que es difícil recordarlas recurriendo a leerlas de forma recurrente. Así como, la exigencia del juego a la hora de optar por uno u otra carta, o lugar de colocación, nos hace reflexionar sobre nuestra decisiones para optimizar la puntuación.

Mi veredicto

Y para cerrar esta reseña del juego de mesa El Valle Secreto, hacer una breve síntesis de sus aportaciones a nuestra mesa. Este filler de cartas con sencillas reglas de acción, esconde una carga de exigencia que convierte los turnos de cada ronda en desafíos personales por hacer la combinación más óptima, y contra los rivales para ganar el liderazgo de estas fructíferas tierras. Nuestros progresos dependen en mayor medida de nuestras decisiones a la hora del draft inicial y de la distribución de cartas por el tablero modular que iremos creando turno tras turno, sobre todo en partidas a 2 jugadores, en las cuales hay más control y posibilidades estratégicas. A pesar de tender al análisis parálisis, su rejugabilidad y reto con solamente 20 cartas, le hacen merecedor de mi emblema de juego recomendado.

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