El futuro está en las ciudades que nunca duermen, o eso nos venden, por lo que sus edificios se elevan como gigantes que acarician el cielo. Entre grúas, planos y materiales, competimos en una carrera contrarreloj por crear los mejores planes urbanísticos y construir torres imponentes. Cada decisión es crucial, ya que la competencia es brutal, un bloque mal colocado puede ser la diferencia entre alcanzar la gloria o ver nuestra obra desplomarse. Solo los más astutos lograrán escalar hasta lo más alto.
Tower up es un juego de mesa de la editorial Tranjis Games. En él, los jugadores deberán apilar piezas para crear colosales rascacielos, que cumplan las estrictas normas urbanísticas y que desafíen la gravedad. Su combinación de destreza, estrategia y emoción lo convierte en una propuesta ideal para familias.
| Número de jugadores: | 2 – 4 |
| Duración: | 30 – 45 minutos |
| Edad mínima: | 8 años |
| Género: | control de área construcción de patrones draft |
| Complejidad: | 1,86 / 5 |
| Editorial: | Tranjis Games |
| Diseño: | Frank Crittin Grégoire Largey Sébastien Pauchon |
| Ilustración: | Nadège Calegari Laurent Escoffier Geoffrey Stepourenko |
| Precio recomendado: | 35,96€ |

Índice
Preparación de partida
Para empezar una partida de Tower up, colocamos el tablero central en el centro de la mesa, escogiendo la cara correspondiente según el número de jugadores (una más recogida para 2 que se juega doblada, y otra más amplia para 3 o 4).
Junto a él, se sitúa el inserto de plástico que actúa como dispensador de los pisos de colores y soporte para las cartas. A continuación, se baraja el mazo de cartas de reserva y se revelan 3, que formarán el mercado inicial y se colocan en el soporte. Con los bloques inferiores de estas 3 cartas se colocan los primeros edificios en el tablero, siempre respetando la regla de que no haya 2 del mismo color adyacentes. Este pequeño detalle de preparación ya empieza a marcar la partida, condicionando las primeras oportunidades de construcción.
Cada jugador recibe:
- su tablero personal, donde se controla el progreso de sus marcadores, colocando 4 marcadores de máquina al inicio de cada fila;
- un bloque de cada tipo como suministro inicial;
- 10 tejados de un color;
- y el marcador de cono de su color.
Por último, se revelan al azar 3 cartas de objetivo, que estarán disponibles para todos y que recompensarán al primero que logre cumplir sus condiciones. Para la primera partida, se usan las marcadas con la letra S. Y se colocan las fichas de bonificación en los espacios previstos.
Con todo listo, solo queda elegir al jugador inicial y empezar a levantar rascacielos.

¿Cómo se juega a Tower up?
Nuestro objetivo en Tower up es conseguir la mayor cantidad de PV posible, superando a nuestros contrincantes. Para ello, es necesario planificar con estrategia la colocación de tejados, avanzar en los tracks y conseguir objetivos comunes. Todo mientras intentamos limitar las oportunidades de nuestros oponentes.
La partida se juega en sentido horario y por turnos. En cada turno, el jugador activo debe elegir 1 de estas 2 acciones:
- Tomar 1 carta de materiales: seleccionamos 1 carta del mercado, que nos proporciona pisos de colores (máximo 10 en la reserva personal) y, en ocasiones, también avances en los marcadores de nuestro tablero. Si todas las figuras superan una columna con estrella jugamos un turno adicional. Tras escoger, la carta se descarta y se repone inmediatamente.
- Construir 1 edificio: colocamos 1 de nuestros bloques en una parcela libre del tablero que esté conectada a un edificio existente y que no comparta color con los adyacentes. Además, como peaje urbanístico, debemos añadir un bloque adicional en cada edificio vecino que ya estuviera construido, de su mismo color. De esta forma, cada nueva construcción fortalece también a la competencia o edificios próximo. Luego, colocamos 1 tejado de nuestro color sobre uno de los edificios a los que hayamos contribuido en ese turno. Colocar el tejado no solo asegura la presencia del jugador en ese edificio, sino que también hace avanzar su marcador del color correspondiente, tantos pasos como altura tenga la torre.
Paralelamente, durante la partida los jugadores compiten por cumplir los objetivos comunes. Estos pueden pedir, por ejemplo, tener presencia en determinados distritos, haber colocado tejados en edificios de todos los colores o conectar ciertas áreas de la ciudad. Quien logre cumplir un objetivo antes que los demás se lleva la ficha de mayor valor disponible.

Fin de la partida
La partida a Tower up llega a su fin en el momento en que un jugador coloca su décimo y último tejado. El resto de participantes disfruta de un turno adicional y, a continuación, se procede al recuento final. Cada persona suma:
- Los puntos conseguidos en sus 4 tracks de construcción.
- Los puntos por visibilidad, según cuántos edificios terminen con su tejado en la planta superior (marcador de cono).
- Las fichas de bonificación obtenidas por objetivos.
Quien sume más puntos se convierte en el gran promotor de la ciudad. En caso de empate, gana quien conserve más pisos en su reserva.

Reseña del juego de mesa Tower up
Tower up es un eurogame ligero en el que, turno a turno, iremos ampliando la ciudad con nuevos bloques de colores y tejados. Las partidas fluyen con buen ritmo, ya que las opciones los jugador son muy concretas: escoger una carta del mercado o construir en el tablero. A pesar de lo sencillo del reglamento, cada decisión abre puertas y condiciona a los rivales.
Con pocas reglas y partidas fluidas, este juego de mesa es capaz de generar tensión e interacción, además de una sensación de estar siempre tomando decisiones relevantes. Pues, a pesar de que Tower up es un juego accesible, que se puede disfrutar en un ambiente más familiar, su estrategia en la colocación de bloques e interacción directa, lo hacen un diseño más calculador de lo que aparenta, proponiendo una fuerte competición entre jugadores, siempre que se encuentran al mismo nivel estratégico y con las mismas ansias de alzar la victoria.

Tower up plantea un reto constante sobre cómo y dónde colocar nuestros bloques y tejados para maximizar el avance en nuestros tracks, cumplir objetivos y, al mismo tiempo, limitar las opciones del resto, no podemos ponerle el camino fácil a los contrincantes. Esa sensación de planificación permanente y anticipación, pues cada movimiento nos abre puertas, pero también deja caminos abiertos a los rivales. Esto lo acerca más a un eurogame ligero de corte abstracto, que a un filler de destreza visual. Por ello, estamos ante un juego sencillo de capaz y aprender a jugar, pero complicado de llevar a optimizar, sobre todo si tenemos una ardua competencia a nuestro alrededor.
Destacar que al tomar cartas, reponemos nuestra reserva de bloques y, de paso, avanzamos en alguno de nuestros tracks. Este paso es vital porque quedarnos sin un color concreto puede bloquearnos por completo a la hora de construir. Por otro lado, iniciar un edificio exige tener suficiente variedad de bloques y respetar las reglas urbanísticas: no repetir color adyacente y pagar un coste en forma de pisos en los edificios vecinos, lo que no siempre aunque queramos estará a nuestro alcance. Sin perder de vista que debemos encontrar el equilibrio entre avanzar y no regalar demasiado al resto.

Más allá de levantar edificios, lo que realmente define nuestro avance es dónde colocamos nuestros tejados. Esta decisión, obligatoria en cada turno, condiciona los puntos que obtendremos a final de partida. A su vez, los marcadores de máquina avanzan tantos pasos como altura tenga el edificio coronado, de modo que apostar por torres altas puede ser muy rentable, aunque arriesgado si otros jugadores intentan tapar nuestros tejados en turnos posteriores, ya que las alturas son codiciadas por todos.
Los objetivos comunes añaden otro nivel de tensión. Son metas que todos pueden alcanzar, pero que premian al más rápido con la ficha de mayor valor. Esto convierte la partida en una carrera constante, que requiere pensamiento táctico, para saber gestionar las prioridades de nuestra estrategia. Quizás aunque perdamos ciertos puntos no siendo los más rápidos con estos objetivos, nos convenga marcar territorios en el tablero, adelantarnos en los tracks o crear una buena reserva de bloques. Estas decisiones requieren poner la vista a largo plazo en nuestro plan de victoria.

En cuanto al diseño de Tower up, los bloques de colores encajables y los tejados de plástico destacan de inmediato y atraen a cualquier jugador que pase por la mesa, creando una urbe de rascacielos muy llamativa en el despliegue final. Por otro lado, es tablero central es claro en su distribución y los tableros personales cuentan con doble capa que añade comodidad. Y resaltar el inserto que es funcional durante la partida.
En cuanto a rejugabilidad, depende en gran medida del grupo, ya que Tower up destaca por su interacción constante. Los objetivos comunes aportan cierta variabilidad, y el orden en el que aparecen las cartas del mercado introduce pequeñas diferencias. Sin embargo, la estructura del juego es bastante fija.
Por tanto, Tower up es uno de esos juegos que engañan por su apariencia. Parece ligero y casi decorativo, pero pronto muestra una profundidad táctica que engancha. Es cierto que no innova demasiado dentro del género, su propuesta recuerda a títulos clásicos de colocación y control , con mecánicas que ya hemos visto en otros juegos, como Manhattan. Pero lo hace con solidez, sin huecos en el diseño y en turnos que permiten buen ritmo de juego, aportando un plus más estratégico.

Pros
- Ritmo de juego: con reglas que se explican en 5 minutos y turnos rápidos, la partida avanza con fluidez, por lo que es habitual quedarse con ganas de revancha.
- Interacción: los jugadores competiremos por ser los más eficaces y conseguir los edificios más altos, en una carrera con golpes directos a la estrategia de nuestros contrincantes. Debemos pensar bien si nuestro próximo movimiento ayuda o perjudica al resto, siempre planificando con anticipación.
- Producción: muy buena y llamativa con bloques de plástico encajables, junto a un inserto funcional que agiliza la partida y figuras con detalle.
Contras
- Escalabilidad: su mejor número es a 3 o 4 jugadores, ofreciendo partidas llenas de caos y tensión. Mientras que a 2 jugadores, aunque se adapta el mapa de construcción, la partida se vuelve más predecible y táctica.
- Variabilidad limitada: los objetivos aportan frescura, pero son reducidos. La estructura es muy fija, siempre hacemos las dos únicas acciones del juego: recopilar bloques o construir, además que el mapa es estático.
- Azar: deja en manos de los jugadores la colocación de piezas al inicio de la partida. También en la aparición de las cartas de la reserva, pudiendo favorecer o perjudicar al próximo jugador en exceso.
Mi veredicto
Tower up es un eurogame ligero que se adapta a muchos perfiles de jugadores, va a brillar en contextos familiares y servir como tregua en una tarde de juegos más largos para los más expertos, sin perder estrategia y planificación, que puede ser un buen reto si todos los jugadores están al mismo nivel. La interacción constante y la tensión creciente hacia el final de la partida lo convierten en una buena propuesta. No obstante, a 2 jugadores pierde chispa, la rejugabilidad flaquea y podemos sufrir con el oportunismo en la aparición de las cartas. Pero, notas que es uno de esos juegos de mesa que sabes que por sus partidas entretenidas y rápidas, va a salir bastante a mesa. Y por esto, le otorgo mi emblema de juegos recomendado.




