La mitología griega narra que Zeus, padre de los dioses y el ser humano, hizo volar a dos águilas a partir de 2 puntos opuestos del Universo. Tiempo después, estas coincidieron en Delfos, lugar en el que Zeus colocó la piedra Ónfalos para designarlo como el ombligo del mundo. Y es aquí donde nosotros, como buenos constructores, nos disputaremos levantar en el interior del Santuario de Atenea Pronaia el Tholos de Delfos, el templo de templos que marca el centro del Universo.

Así se nos presenta Tholos, un juego de mesa de mayorías de la editorial Perro Loko Games en el que 2 jugadores se enfrentarán para colocar y mover las piedras que den forma a la columnata de este magnífico templo para ser el constructor con mayor influencia en su creación. ¿Lograremos destacar sobre nuestro oponente?

Portada de Tholos
Número de jugadores:2
Duración:15 – 25 minutos
Edad mínima:9 años
Género:control de área
Complejidad:2,00 / 5
Editorial:Perro Loko Games
Diseño:David Bernal
Ilustración:Chuz
Precio recomendado:21,21€

Preparación de partida

En primer lugar, ponemos en el centro de la mesa la parte inferior de la caja boca abajo, colocando sobre ella el tablero de templo por el lado del modo básico. Esta será la zona de construcción del templo.

Seguidamente, cada jugador elige un color y recibe tanto la loseta de taller como 2 piedras de su color, las cuales sitúa en 2 de los 3 espacios habilitados en la misma.

Dejamos a un lado el tablero de puntuación, poniendo en la casilla inicial 1 piedra de cada jugador.

Las piedras restantes (incluidas las neutras) pasan a la reserva, que llamaremos de aquí en adelante cantera.

Por último, escogemos quién empieza por el método que más nos apetezca. Nosotros normalmente se lo cedemos al jugador que lleve las blancas salvo que el negro haya encadenado varias derrotas consecutivas. Con todo listo, comenzamos a jugar a Tholos.

Tholos, todo listo para un trepidante duelo a 2

¿Cómo se juega a Tholos?

A lo largo de la partida, los jugadores se irán turnando para hacer una de las acciones que veremos a continuación, hasta que todas las columnas del templo tengan 5 piedras.

Coger piedras de la cantera

Esta acción nos permite llevar piedras de la cantera a nuestro taller, el cual está limitado a un máximo de 3 piedras. Así, elegimos entre tomar hasta 3 piedras de nuestro color, 2 neutras (grises) o 1 del color del adversario.

Colocar piedras en el templo

Solo podemos realizar esta acción si contamos con piedras en nuestro taller personal. Escogemos una y la ponemos en uno de 7 espacios disponibles del tablero. Si no hay ninguna piedra en dicha localización la colocamos en la base, si ya hay alguna la ponemos encima y si la columna tiene una altura de 5 piedras, esta estaría completa y no admitiría ninguna más, por lo que debemos de jugarla en otra diferente.

Posteriormente, y solo si la piedra jugada es de nuestro color, tenemos la opción de hacer la acción especial asociada a esta localización, la cual viene plasmada en el propio tablero. Esta refleja por un lado el color de la piedra con la que se va a interactuar (siempre se puede cualquiera excepto en las 3 localizaciones individuales) y por otro el tipo de acción, que puede ser mover una piedra de una columna a otra, llevar una piedra de otra columna a la cantera, de la cantera a nuestro taller, del taller a otra columna e incluso robarle una del taller rival para colocarla en el nuestro.

Jugar piedras de nuestro color nos activa la habilidad de la ubicación

Al hacer esta acción extra, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

  • Si vamos a interactuar con una piedra del tablero, esta debe ser siempre la que esté en la parte superior de la localización objetivo.
  • No se puede actuar en la misma columna sobre la que hemos colocado la piedra.
  • Las acciones especiales no se pueden encadenar, de modo que si al hacerla añadimos o movemos una piedra de nuestro color, esta no se activa de nuevo.

Fin de la partida

Cuando todas las columnas tengan 5 piedras, la partida finaliza de inmediato, pasando así al recuento de puntos.

Comprobamos cada columna por separado. El jugador que tenga más piedras en una columna obtiene los puntos de esta (las neutras no cuentan en este cómputo y en caso de empate nadie se la queda.

Una vez asignada la columna a uno de los 2 jugadores, este recibe 1 PV por cada piedra de su color, 3 PV por cada una del otro jugador y -2 por las neutras.

El jugador con más influencia (PV) gana la partida a Tholos. ¿Echamos una revancha verdad?

La influencia determina el vencedor de Tholos

Modo avanzado

Para partidas más complejas mantenemos la mayor parte del setup del modo básico, volteando solo el tablero de templo y escogiendo una serie de efectos especiales asignados a ciertas localizaciones.

Mezclamos las losetas de ornamentación y las fichas de localización para elegir 2 combinaciones (el juego recomienda 2 pero podemos introducir cuantas queramos).

El desarrollo de la partida transcurre igual, solo que esto nos indicará sobre qué localización se va a aplicar exclusivamente ese nuevo efecto, que hará que recibamos más o menos PV por las piedras neutras, que gane quien tenga minoría, PV extra, que las piedras grises también activen la habilidad especial, una habilidad especial opcional o bien incrementar una columna hasta 7 piedras.

Una vuelta de tuerca que complica el juego base

Reseña del juego de mesa Tholos

Hace tiempo que teníamos en el punto de mira este Tholos, un nuevo juego que se suma al catálogo de Perro Loko Games, quien sigue apostando por los títulos propios y que hasta la fecha no lo está haciendo para nada mal. Con una selección de juegos muy interesante, cuidando hasta el más mínimo detalle y con una línea que va dando forma a su proyecto.

El año pasado ya sacó SPELL, otro abstracto para 2 jugadores que, a pesar de que a Doña Meeple no se le dan especialmente bien los juegos de visión espacial, nos gusta mucho por casa. Así que, si sumamos que nos molan los abstractos, que entre semana casi siempre jugamos en pareja y que nos dejó buen sabor de boca el par de partidas que jugamos a Tholos en la feria de Meeple Factory, no eran pocas las excusas para que se viniera a casa.

Nos encontramos ante un juego de mayorías en el que tenemos que tomar piedras de la reserva común, para posteriormente colocarlas en las localizaciones del tablero, procurando imponernos en las distintas columnas que levantarán el templo para hacernos con ellas. Una idea a priori sencilla, que incorpora un par de factores que le dan ese salto de complejidad y estrategia que lo hacen redondo.

Movamos las piedras para buscar la excelencia de las columnas

Por un lado tenemos las piedras, las cuales podemos coger de cualquier color y que nos dan mucho juego a la hora de gestionar las mayorías, pues cada tipo no va a puntuar igual al final de la partida. Sí, de cara al recuento solo recibiremos los PV de las columnas en las que haya más piedras de nuestro color, pero esto no quiere decir que queramos puntuar cualquiera. Las nuestras puntúan más bien poco y las del rival valen 3 veces más, por lo que el juego apremia a que coloquemos (o nos pongan) alguna del otro jugador para incrementar nuestra recompensa. Además, para meterle un punto más de salseo a las mayorías, también disponemos de neutras, que no querremos ni ver en las columnas que previsiblemente nos vamos a llevar. Ahora, sí intentaremos situarlas sobre las piedras del otro jugador para que se piense 2 veces seguir escalando en una columna para hacerse con la mayoría de esta.

Por otro lado, también juega un papel clave la acción especial que podemos ejecutar si jugamos una piedra de nuestro color. Este tipo de acciones, que varían entre columnas, nos harán interactuar con el tablero de juego, siendo de gran ayuda para redistribuir las piedras según nos convenga. Así, liberaremos hueco de aquellos espacios que hayan llegado al tope y buscando potenciar esa pila de piedras que tiene pinta que será nuestra, o bombardear con grises la que se va a quedar nuestro «querido amigo». De este modo, tenemos que buscar optimizar nuestra acción no solo colocando la piedra para ganar (o perder) una columna, sino también para aprovechar esa acción adicional para impulsarnos en el control del tablero.

Tholos es un juego rápido, con miga y tomas de decisión importantes al aplicar las acciones especiales y gestionar las mayorías, en el que tendremos que tener en cuenta todos los movimientos del rival y contrarrestarlos a tiempo en nuestro beneficio.

Juego con miga y complejo que nos deleita buenos enfrentamientos

Pros

  • Gestión piedras: jugar con poder tomar y colocar piedras de cualquier color, y que estas no puntúen del mismo modo al término de la partida, hacen que el juego tenga un nivel de puteo bastante guay. Esto provoca que cada decisión sea importante aunque no definitiva, pudiendo corregir hasta cierto punto con las acciones especiales.
  • Variabilidad: el modo avanzado no solo añade un plus de dificultad a Tholos, sino que incorpora asimetría variable a las columnas, que hacen que cada partida sea diferente. El juego recomienda usar 2 losetas de ornamentación, pero nosotros solemos jugar con 3.
  • Producción: ¿qué no es necesario que los tableros, y en especial el de puntuación, tengan doble cara? Pues sí. ¿Qué gusta un montón que se cuide hasta el más mínimo detalle? ¡Pues también! Chuz vuelve a estar a los pinceles en este título de la editorial, con un juego bien producido, con un estilo reconocible y aprovechando cada recoveco para ilustrarlo y hacerlo funcional.

Contras

  • Diferencia nivel: si un jugador experimentado juega con un novato, la partida se le hará cuesta arriba a este último desde el principio, con multitud de frentes abiertos que no podrá cubrir a tiempo. Mejor jugarlo de forma recurrente con la misma pareja de juego para que la evolución de los jugadores sea lo más pareja posible.

Mi veredicto

Y vamos cerrando esta reseña de Tholos, un juego de mesa abstracto y exclusivo a 2 jugadores del que esperaba bastante y que ha superado las expectativas que tenía depositadas en él. Un título de enfrentamiento directo y trepidante en el que reubicaremos constantemente las piedras, para que las columnas que más nos interesen estén de nuestro lado en el recuento final. Estrategia y profundidad suficientes como para que los jugones más habituales de este género lo disfruten, pero con unas reglas simples y un ritmo rápido que lo hacen asequible para los que no lo son tanto. La editorial está perfilando muy bien su catálogo, marcando un estilo particular que dejará sin duda su impronta en el mundillo lúdico. Por todo ello, le doy mi emblema de juego recomendado.

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