El personal que vela por la seguridad del museo más importante del mundo está compuesto, como no podía ser de otra forma, por el mejor equipo de profesionales del mundo. Guardias extremadamente cualificados y con una implicación plena, tanto para proteger a sus visitantes como para salvaguardar su patrimonio artístico. Cuadros de incalculable valor por los que el museo ha recibido todo tipo de amenazas, desde vandalismo hasta ataques terroristas. Pero lo que nadie se esperaba, es que el ladrón de guante blanco más famoso del mundo, marcara como su próximo objetivo el museo. ¿Qué plan tendrá entre manos?

Robo en el museo es un juego de mesa que surge de la colaboración entre las editoriales Pinbro Games y Last Level Games. En él, todos los jugadores se convertirán en guardias del museo, quienes han recibido el chivatazo de que un ladrón se ha colado en el museo para robar sus cuadros. El problema, es que se ha camuflado entre los vigilantes, así que toca prestar mucha atención si queremos pillarlo infraganti antes de que sea demasiado tarde.

Número de jugadores:3 – 8
Duración:20 – 30 minutos
Edad mínima:8 años
Género:roles ocultos
Complejidad:1,00 / 5
Editorial:Pinbro Games
Last Level Games
Diseño:Pablo Jiménez
Miguel Bustillo
Ilustración:Paywoken
Mª José Garro
Precio recomendado:17€

Portada de Robo en el museo

Preparación de partida

En primer lugar tomamos 40 cartas de cuadro al azar y las mezclamos para formar un mazo de robo. Sobre este pondremos la carta de flecha, tanto para tapar el cuadro superior como para marcar el orden en la fila de cartas.

A continuación, entregamos a cada jugador los siguientes componentes:

  • Un set de cartas de votación.
  • Una carta de referencia-puntuación.
  • Una ficha de puntuación, que sitúa en la casilla cero de su track de puntuación.
  • Una ficha de acusación.

Finalmente, barajamos las cartas de personaje oculto (una por jugador, y entre ellas tiene que estar el ladrón) y ya estamos listos para jugar una partida a Robo en el museo.

¿Cómo se juega a Robo en el museo?

Nuestro objetivo en Robo en el museo es conseguir la mayor cantidad de puntos de victoria (PV) al término de la partida. Para ello, en cada una de las 8 rondas, los jugadores que hagan de vigilantes de seguridad tratarán de elegir el mismo cuadro, mientras que el ladrón hará lo posible por escoger uno diferente, pero engañando al resto de que es no es el asaltante para que no lo descubran con las manos en la masa.

Cada ronda se compone de 5 fases.

  1. Fase inicial:
    1. Un jugador dice una palabra cualquiera y se revelan 5 cuadros del mazo, que se disponen en fila siguiendo la dirección de la flecha. Si aparece una imagen que coincida con la palabra, se voltea para mostrar otra.
    2. Posteriormente, se reparte a cada jugador un personaje oculto, que consulta en privado para conocer su rol en la ronda.
  2. Fase de votación: durante esta fase, los participantes votan en secreto y sin comentar por un cuadro, utilizando sus cartas de votación y teniendo en cuenta la dirección de la flecha para saber qué número está asociado a cada carta. Los vigilantes intentarán votar lo mismo teniendo como referencia la palabra que se dijo en la fase anterior, mientras que el ladrón procurará que su elección no coincida con lo que vaya a elegir la mayoría.
  3. Fase de acusación: se revela qué ha votado cada uno y comienza el debate para tratar de averiguar quién es el ladrón en función de lo que se ha votado. Aquí está permitido prácticamente todo, se puede preguntar, justificar, acusar, etc. Conforme los jugadores lo tengan claro, usan su ficha de acusación para señalar a su sospechoso y, cuando todos hayan acusado, se muestran los personajes.
  4. Fase de puntuación:
    • Los vigilantes de seguridad se llevan 2-3 PV (según el número de jugadores) si han elegido el cuadro más votado y también 1 PV adicional si han señalado al culpable con su ficha de acusación.
    • El ladrón no se lleva PV si ha votado por el cuadro más votado, de lo contrario recibe 1 PV por ficha de acusación que no ha recibido (incluida la suya).
  5. Fase fin de ronda o partida: si estamos entre las rondas 1 y 7, se retiran las 5 cartas de cuadro, pero si estamos en la 8 se comprueba los PV de cada jugador, y el que más tenga ha ganado la partida a Robo en el museo.

Reseña del juego de mesa Robo en el museo

Con el paso de los años, el museo ha ido adquiriendo todo tipo de obras, de autores desconocidos y un tanto raras, pero de incalculable valor. Esto le ha ayudado a posicionarse como uno de los museos de referencia a nivel mundial, lo que ha llamado la atención de uno de los ladronzuelos más hábiles e inteligentes habidos y por haber. Los vigilantes de seguridad estarán atentos, pero hay un «pequeño» contratiempo. El ladrón se ha infiltrado entre los vigilantes. ¿Seremos capaces de averiguar quién es?

Robo en el museo es un juego de mesa de deducción y roles ocultos estilo party game, que coge cosas de aquí y de allá vistas en otros juegos para combinarlas y plantearnos una propuesta sencilla, ágil y divertida.

En cada una de las 8 rondas, los jugadores se dividirán en 2 bandos. Por un lado tenemos a los vigilantes, quienes sin comunicarse tendrán que escoger el mismo cuadro, y por otro lado al ladrón, quien apostará por uno que considere que no será elegido por la mayoría, pero que le permita justificarse para convencer al resto de su elección y no ser atrapado a posteriori.

Para guiar a los jugadores a la hora de votar por un cuadro u otro, al inicio de la ronda, y antes de repartir los roles y mostrar los cuadros, se dirá una palabra al azar para que los jugadores la tengan como referencia. Un método de asociación palabra-carta tipo Dixit, que da pie a que los jugadores se pongan en el lugar de sus compañeros para interpretar sus alocadas mentes.

Sin embargo, se le da una vueltecita con los roles ocultos. Esta vez no buscamos la carta de la persona que ha dado la pista, quien además la ha dado sin ver ni los cuadros ni su personaje, sino que tendremos objetivos diferentes en función del rol que nos haya tocado. Los vigilantes tienen que procurar ir a una para pillar con facilidad al ladrón, mientras que este último deseará que haya más alboroto e indecisión para pasar desapercibido y camuflarse entre los vigilantes reales.

Así, cuando no es posible asociar la pista a un cuadro en específico por un motivo u otro, se genera ese desconcierto que inicia el tan divertido debate entre los jugadores, que funciona tan bien en juegos como La remolacha y donde el ladrón tiene por fin su oportunidad para hacer mella e imponerse a los vigilantes.

Pros

  • Divertido: las risas están aseguradas cuando se dan esas situaciones de incertidumbre en la que no está claro quién es el ladrón, dando lugar a ataques continuos de un lado a otro de la mesa mientras unos y otros se defienden con explicaciones de lo más inverosímiles que lo hacen muy divertido.
  • Ágil: las partidas son rápidas y ligeras, jugándose a buen ritmo sin apenas pausas, lo que permite que pueda sacarse a mesa con facilidad con personas no habituadas a jugar a juegos de mesa.

Contras

  • Sensaciones entre rondas: según las cartas que salgan a mesa, la ronda puede ser entretenida si la palabra clave es ambigua, tornándose insípida si esta es obvia y se pueda asociar con facilidad a una carta en concreto, algo que sucede con recurrencia.
  • Grupo-dependiente: dependencia del grupo de juego, disfrutándose más con personas que están abiertas a debatir en la fase de acusación, además de que si el grupo se conoce en la misma medida, es más fácil ponerse en la situación de los demás para saber cómo puede interpretar la palabra más allá de lo que meramente se ve.
  • Camino hacia la victoria: el ladrón por lo general parte con desventaja, especialmente en partidas a 3-5 jugadores donde es más complicado que pueda llegar a infiltrarse entre los vigilantes. Es por ello que quienes se libran de ser ladrones suelen sacan una diferencia de PV suficiente como para que alguno de ellos gane la partida.

Mi veredicto

Y con esto vamos cerrando la reseña de Robo en el museo, un juego de mesa de roles ocultos en el que quienes hagan de vigilantes tratarán de coincidir para votar por la misma carta mientras que el ladrón buscará su oportunidad para pasar desapercibido cuando haya desconcierto al votar entre los cuadros. Un party game que intenta dar un giro a juegos de deducción como Dixit, incorporando los roles ocultos para generar momentos divertidos mientras los jugadores tratan de identificar al ladronzuelo. Sin embargo, la relación entre la palabra y las cartas reveladas tienen que dar juego para que se den las circunstancias óptimas de juego, y eso no sucede con tanta regularidad como gustaría. Por ello, este juego de mesa se lleva mi emblema de juego aprobado.

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