Con el hipersalto puesto a punto, las antiguas colonias terrestres se disponen a viajar por el hiperespacio en sus naves estelares construyendo civilizaciones galácticas. Explorar, desarrollar, colonizar, comerciar, consumir o producir… ¿Por dónde empezamos?

Así se nos presenta este Race for the Galaxy, el aclamado juego original de Rio Grande Games y que nos ha traído en español la editorial Ediciones MasQueOca en esta segunda edición revisada. En él, tenemos que gestionar muy bien nuestra mano de cartas para sacar el máximo partido a cada fase de juego y así construir el imperio galáctico más próspero.

Portada de Race for the Galaxy
Número de jugadores:2 – 4
Duración:30 – 60 minutos
Edad mínima:12 años
Género:gestión de mano
set collection
acción simultánea
Complejidad:2,98 / 5
Editorial:Ediciones MasQueOca
Diseño:Thomas Lehmann
Ilustración:Martin Hoffmann
Claus Stephan
Precio recomendado:31,45€

Preparación de partida

En primer lugar, cogemos 12 PV por jugador (en fichas de 1 y 5 PV) y las dejamos en el centro de la mesa para que estén a mano. Las fichas restantes las mantenemos a un lado hasta que termine la partida, pues las usaremos durante el cómputo final.

Pasamos a preparar la zona de juego de cada jugador. Para ello, cada uno recibe uno de los cuatro grupos de cartas de acción (formado por un total de 7 cartas diferentes) y un mundo inicial al azar, planeta que coloca boca arriba en su área de juego.

Posteriormente, mezclamos bien las cartas de juego (mundos y desarrollos) con los mundos iniciales que han sobrado y creamos la reserva de cartas, de la que cada jugador roba 6 cartas y descarta 2 en la pila de descartes. Los descartes se harán en todo momento boca abajo, por lo que es importante diferenciar muy bien cuál es cada mazo.

PD: si un jugador comienza la partida con Alfa Centauri (mundo de producción excepcional), roba una carta de la reserva y la sitúa encima de su mundo tapándolo parcialmente, siendo el bien excepcional con el que empiece la partida. Más adelante explicaré por qué este sí y el resto no.

¿Cómo se juega a Race for the Galaxy?

Al inicio de la ronda, cada uno elige una de sus cartas de acción y la coloca boca abajo frente a él. Cuando todos se hayan decantado por una, se revelan y pasamos a resolver por orden las fases de juego.

Las fases son jugadas por todos los jugadores, pero solo los que la han elegido se pueden beneficiar del bonus indicado en la carta. En cualquier caso, en las fases en las que haya que seleccionar una carta antes de jugarla, es importante que escojamos todos a la vez y a continuación paguemos su coste, evitando así que los demás cotilleen nuestra jugada.

Sin embargo, a pesar de que la mayoría de acciones se resuelven de forma simultánea, en ocasiones el orden a la hora de realizar ciertas acciones puede tener un peso importante en el devenir de la partida. Para solucionar estas situaciones con rapidez, se resuelven en sentido horario empezando por el jugador que tenga el mundo inicial con valor más bajo.

Ahora, veamos en qué consisten las fases de este Race for the Galaxy.

1- Explorar

Los jugadores roban 2 cartas de la reserva y descartan una de ellas. El bonus en esta fase varía dependiendo de la carta jugada, pudiendo robar una carta adicional para quedarse con una más o coger 5 cartas adicionales para tener más opciones entre las que elegir.

2- Desarrollar

Para bajar una carta de desarrollo (se identifica con un rombo en la parte superior izquierda) hay que pagar su coste descartando tantas cartas de la mano como se indique dentro del propio rombo. El bonus permite reducir el coste en una carta.

PD: solo se compra una carta y no es posible contar en nuestra zona de juego con dos cartas iguales.

Todos los desarrollos y gran parte de los mundos disponen de poderes cuyos efectos se ejecutan en las fases que se indiquen en las cartas, salvo en la fase en la que se hayan jugado.

3- Colonizar

Ahora tenemos la opción de colocar un mundo en nuestra zona (se identifica con un círculo en la parte superior izquierda) pagando su correspondiente coste.

Para pagar el coste de una carta en Race for the Galaxy, es importante saber si se trata de un mundo no militar o militar, los cuales se diferencian por el color del borde del círculo y su número (negro y rojo respectivamente). Para colonizar un mundo no militar pagamos su coste con cartas, mientras que para conquistar uno militar debemos al menos igualar la defensa de este utilizando nuestro poder militar.

A su vez, si el mundo que hemos colocado tiene un aura alrededor del círculo nos encontramos ante un mundo que produce bienes de forma excepcional, como es el caso del mundo inicial Alfa Centauri. Esto nos permite coger una carta de la reserva y ponerla boca abajo tapando parcialmente nuestro mundo, siendo esta la única vez que produzca. Dependiendo del color del aura, el bien puede ser de innovación (azul), elementos raros (rojo), genes (verde) y tecnología alienígena (amarillo).

El bonus de esta fase premia al jugador con una carta de la reserva si ha jugado un planeta, ya sea por colonización o conquista.

4- Consumir

Si tenemos cartas con poderes de consumo descartamos los bienes indicados para llevarnos PV y/o cartas. Estos poderes son de un solo uso por fase, por lo que debemos pensar bien en qué orden usarlos para optimizar los distintos bienes que tengamos disponibles.

En cuanto al bonus, contamos con dos opciones:

  • Comerciar: antes de utilizar los poderes de consumo, debe vender un bien azul, rojo verde o amarillo para robar de la reserva 2, 3, 4 o 5 cartas respectivamente.
  • Doblar PV: se duplican los PV logrados a través de los poderes de consumo.

5- Producir

Si antes hablábamos del aura de los mundos, ahora toca lo propio con los que tienen el círculo de color sólido. Estos son mundos de producción y por cada uno en nuestra área sin ningún bien, cogemos un bien (una carta de la reserva) y lo ponemos boca abajo sobre el mundo tapándolo parcialmente.

El bonus de esta fase produce un bien en un mundo de producción excepcional que aún no tenga ninguno.

Fin de la ronda y de la partida

Al final de la ronda, los jugadores descartan tantas cartas de sus manos como sean necesarias hasta quedarse con un máximo de 10, empezando así una nueva ronda de juego.

Cuando un jugador tiene en su zona de juego al menos 12 cartas bajadas (no cuentan los bienes) o si se han agotado los PV que separamos en la preparación de partida, la partida llega a su fin. En ese caso, cada uno suma los PV de los desarrollos y mundos que ha jugado, sus fichas de PV y los PV de desarrollo de coste 6.

El jugador con más puntos de victoria será el ganador de este Race for the Galaxy.

Variante duelo para expertos

Si jugáis en pareja y le echáis las partidas suficientes como para tener cierto nivel de juego, es el momento de jugar a esta variante para jugadores con más experiencia.

De este modo, empezamos con un setup más complejo con dos mundos iniciales (uno azul y uno rojo) y 9 cartas de acción, de modo que al inicio de cada ronda elegiremos 2 de ellas.

Reseña del juego de mesa Race for the Galaxy

Si no habéis oído hablar de él, Race for the Galaxy es un clásico de los juegos de mesa que ha recibido diversos premios y menciones como el Meeples’ Choice Award en 2007 y el Golden Geek Best Card Game en 2008, catapultándolo como uno de los mejores juegos de cartas del mundo lúdico.

Nuestro objetivo, convertir el imperio galáctico en una superpotencia. Para conseguirlo, tenemos que gestionar con cabeza nuestra mano de cartas escogiendo las fases que más nos interesen en cada momento. Así, impulsándonos con los bonus y poderes adecuados, empezamos a crear sinergias entre nuestras cartas que nos allanen el camino hacia la victoria.

Resumamos una ronda de juego. Escogemos una acción y resolvemos las fases seleccionadas hasta que se acaben las fichas o alguien baje 12 cartas. Estas fases nos van a permitir obtener nuevas cartas, bajar desarrollos, posteriormente mundos, consumir los bienes que tengamos y finalmente producir nuevos bienes antes de volver a empezar. ¿Sencillo? Pues ya os digo yo que no. Nos encontramos con un eurogame bastante complejo que requiere de cuantas más partidas mejor para descubrir las infinitas posibilidades para mejorar nuestro imperio.

En cada ronda todos vamos a jugar las mismas fases, pero saber en qué momento nos conviene el bonus o qué poderes nos cuadran más para crecer a una mayor velocidad solo se consigue jugando más, dejándonos muy buenas sensaciones conforme vamos aprendiendo a jugar y somos capaces de desarrollar mejor nuestro imperio.

Para que las partidas sean lo más fluidas posible, asimilar como funciona el juego y conocer la simbología es vital. Al principio es normal que nos cueste más trabajo, pero con ayuda de las hojas resumen y de la sección del manual dedicada a los poderes de las cartas podremos jugar las primeras partidas sin ningún problema. Eso sí, la simbología es tan clara que la tercera vez que saquemos el juego a mesa no necesitaremos consultar nada.

Si hablamos de rejugabilidad, esta es notable. Y es que, a pesar de que todos partimos del mismo grupo de cartas de acción, la diferencia en nuestro desarrollo de partida vendrá marcada por la mano de cartas con la que arrancamos y nuestro primer mundo. De este modo, contamos con múltiples estrategias y posibilidades para progresar en función de las cartas que nos vayan entrando durante la partida.

Este Race for the Galaxy, aunque a priori parece que el mazo no es muy amplio (120 cartas), cuenta con cartas tan diversas que la variedad de opciones para mejorar nuestro imperio es más que evidente. Esto dota al juego de mucha profundidad, por lo que a medida que vayamos jugando más partidas y nos familiaricemos bien con las cartas, disfrutaremos mucho más de este gran juego.

Pero no os preocupéis porque, a pesar de que el abanico de alternativas sea elevado, el juego está tan bien hilado y es tan intuitivo que llega a ser más práctico y cómodo de jugar que otros títulos como Space Opera.

En cuanto a la escalabilidad, el juego funciona perfectamente de 2 a 4 jugadores. En pareja, concretamente en modo experto, este Race for the Galaxy va como un tiro, puesto que contamos con partidas mucho más controladas al tener una mayor incidencia en la elección de las fases.

Pros

  • Profundidad: juego exigente donde no hay una estrategia definida ni unos pasos a seguir para ganar la partida, teniendo múltiples opciones entre las que elegir que pueden ser más o menos acertadas en función de la situación de partida, lo cual hace que a mayor cantidad de partidas más se disfrute.
  • Rejugabilidad: cada partida es totalmente diferente a la anterior gracias a las cartas que nos vayan entrando y cómo las juguemos. Además, Ediciones MasQueOca confirmó en su momento que va a editar también las expansiones disponibles, así que tendremos cuerda para rato.
  • Diseño: el estilo de esta nueva edición es a nivel personal mucho más acertado que la de Galaxia La Conquista que nos trajo Gabinete Lúdico en su momento, siendo fiel al juego de mesa original de Rio Grande Games.

Contras

  • Interacción: aunque hay un poco de interacción indirecta, en líneas generales vamos a lo nuestro sin apenas tener tiempo para echar un vistazo a los demás, algo que nos permitiría ser previsores de cara a plantear una estrategia más sólida.
  • Aprendizaje: el juego tiene una curva de aprendizaje pronunciada. Para jugarlo realmente bien y disfrutarlo tiene que ver mesa con frecuencia para que vayamos conociendo las cartas, lo cual echará para atrás a aquellos jugadores que solo vayan a jugarlo de forma ocasional o busquen un juego simple.
  • Análisis parálisis: hay momentos que empujan a los jugadores al AP, provocando que un juego con partidas rápidas se pueda extender demasiado.

Mi veredicto

Y con esto vamos cerrando la reseña de Race for the Galaxy, uno de los mejores juegos de cartas del mundillo que, a pesar del paso del tiempo, ha envejecido a las mil maravillas. Un eurogame de peso en el que las cartas lo son absolutamente todo y, si ve mesa con frecuencia, lo vamos a saborear cada vez más. Necesitaba una reedición en español a la altura y ya la tenemos aquí, por lo que solo queda jugarlo y esperar a que vayan saliendo las demás expansiones para completar un imprescindible. Por ello, le doy mi emblema de un señor juegazo.

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