¡Qué nos vamos de pícnic! Sí, hoy es uno de esos domingos en los que el tiempo acompaña para disfrutar de un buen día en el campo con los amigos o la familia. Esta vez nos lo tenemos que currar y cada uno va a llevar sus mejores tacos, muffins, batidos, helados y, a poder ser, manteles de lo más originales.

Comida casera y buena compañía ¿qué más se puede pedir?

Así se nos presenta este Picnic, un juego de mesa que ha editado Zacatrus de la mano de Smart Troll Games y Brain Picnic en el que competiremos con el resto de los jugadores por montar el mejor pícnic de esta quedada para después pegarnos una gran comilona.

Portada de Picnic
Número de jugadores:1 – 9
Duración:10 minutos
Edad mínima:8 años
Género:set collection
colocación de losetas
draft
construcción de patrones
Complejidad:1,05 / 5
Editorial:Zacatrus
Diseño:David Amorín
Ramón Redondo
Ilustración:Ramón Redondo
Precio recomendado:9,95€
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Preparación de partida

En primer lugar, barajamos las cartas de pícnic y las colocamos boca abajo en el centro de la mesa como mazo de robo. Para el modo básico dejamos a un lado las cartas de bonus, las cuales solo se utilizan en el modo avanzado que veremos en el bloque correspondiente.

Posteriormente, cada jugador escoge una ficha de color que sitúa cerca de la casilla inicial del track de puntuación, marcador que se encuentra insertado en el propio interior de la caja de este Picnic.

Partidas más complejas con el modo bonus

¿Cómo se juega a Picnic?

Una partida a Picnic se desarrolla en 4 rondas que jugaremos de forma simultánea. Cada ronda se divide en las siguientes 2 fases.

Fase 1: smartdraft

Los jugadores roban 2 cartas de pícnic del mazo central y a continuación eligen con cual de ellas se quedan, pasando la otra al jugador sentado a su derecha.

De este modo, recibimos del jugador de nuestra izquierda la carta que le ha sobrado, teniendo de nuevo 2 cartas de pícnic en nuestro haber.

Fase 2: colocación

Es la hora de empezar a montar nuestra zona de pícnic, área que está limitada por una cuadrícula de 4×4 que no podemos sobrepasar bajo ningún concepto. Cada carta ocupa una superficie de 3×1 así que… ¿cómo vamos a meter las 8 cartas que llegarán a nuestras manos durante toda la partida?

La cosa tiene su truco y, aunque las cartas que coloquemos no se puedan mover ni girar en turnos posteriores, sí que tenemos la posibilidad de jugar con el solapamiento de las mismas. Es decir, colocarlas encima y debajo de las cartas que ya haya en nuestra área de juego.

De esta forma, iremos tapando fragmentos de nuestras cartas para ir buscando combinaciones tanto de alimentos como de manteles del mismo tipo.

¿Alguién logrará ser un Donutgod?

Fin de la partida

La partida finaliza al término de la cuarta ronda, momento en el que pasaremos al recuento de dónuts (puntos de victoria). Para ello, tan solo se tienen en cuenta las zonas visibles de nuestra zona de juego, puntuando por cada grupo de alimentos y manteles que estén adyacentes ortogonalmente (de forma independiente).

Ganamos dónuts a partir del tercer elemento y cada grupo suma tantos puntos como elementos tenga menos 2. Así, si tenemos 6 batidos nos sumamos 4 dónuts en el track de puntuación y si tenemos 2 manteles de lunares nos llevamos un rosco de verdad.

¿Nos convertiremos en un Donutgod o nos quedaremos en Donutito?

Modo bonus

Este modo avanzado incluye puntuaciones adicionales que tendremos que tener presentes durante el desarrollo de nuestra zona de juego. ¡Y ojo que nos van a beneficiar o perjudicar!

Elegimos al azar dos cartas de elemento y otras dos de objetivo extra para después superponerlas. Estas combinaciones de elemento-objetivo nos dicen a qué alimentos o manteles afectan y cuál es la disposición que tiene que tener en la partida para ganar (o perder) los dónuts indicados, aunque hay algunas que también introducen la mecánica de mayorías en la partida.

Modo solitario

En este Picnic se juega igual que al modo básico, exceptuando que la carta que pasamos al jugador de la derecha se deja a un lado para el recuento final del jugador fantasma. Eso sí, cogemos a continuación una carta del mazo de robo para tener 2 cartas por turno.

Al final de la partida contamos los puntos que tengamos, mientras que el jugador fantasma suma los puntos que le darían el elemento más repetido de sus 8 cartas.

Podemos introducir las cartas de bonus para variar la dificultad de juego con cartas naranjas, rojas o una combinación de ambas.

Detalle de las cartas de un dominguero

Reseña del juego de mesa Picnic

El dúo David Amorín y Ramón Redondo vuelve a hacer de las suyas y nos trae un título asequible para el público lúdico y bastante ligero. Bueno… ligero si dejamos a un lado la ingente cantidad de comida que va a pasar por la mesa con este Picnic, que ya os digo yo que a más de uno le ha entrado hambre jugando incluso después de haber merendado.

En esta ocasión dejamos a un lado los zumos y cestas de Zumos, juego que ha vuelto a editarse con un aire renovado bajo el título Zumos: On the Rocks Edition, para pasar a retarnos sirviendo una rica merienda en manteles de lo más pintorescos.

Este Picnic guarda ciertas similitudes con Zumos, al menos en cuanto al desarrollo de la primera fase de la ronda. En ambos juegos los jugadores realizamos nuestras acciones al mismo tiempo, robando 2 cartas del mazo central, nos quedamos una y pasamos la otra al jugador sentado a nuestra derecha, recibiendo así por el lado contrario nuestra segunda carta.

Este draft simultáneo es el punto en común entre ambos juegos de mesa, pero a partir de ahí pasamos a una fase de colocación y posterior puntuación que difiere de Zumos y le permite a ambos juegos ser compatibles en una misma balda de nuestra ludoteca.

En cada ronda de Picnic hay que entrelazar las cartas ya colocadas para hacernos con la mejor combinación posible de alimentos y manteles de cara al final de partida. Parece sencillo, pero en más de una ocasión desearemos salirnos de la cuadrícula de 4×4 para no estropear un conjunto o para hacer uno de mayores dimensiones… ¡y no podemos hacerlo!

En el modo básico la interacción se limita a la fase de draft, donde damos a otro jugador una carta que no nos interese o que incluso pueda perjudicarle. En el caso de jugar al modo bonus esta se acentúa al contar con objetivos de puntuación comunes para todos los jugadores, algunos de los cuales hacen hincapié en la disputa por la mayoría de elementos.

La interacción en las partidas y la variabilidad que aporta a las mismas hace que el modo bonus sea uno de los puntos fuertes de este Picnic y que sin duda una vez se añaden en el juego ya no volveréis a sacarlo.

Tanto lo sistemas de puntuación como el draft permiten que el juego escale estupendamente indistintamente de si estamos 2 o 9 en la mesa. Eso sí, hay que tomárselo como lo que es un filler, y no demorarnos en la colocación de las cartas de picnic más de lo necesario, pues sino aburriremos al personal y no es plan ¿verdad?

Por último, quería hablar un poco del track de puntuación. Para muchos introducirlo en el interior de la caja como en SPELL es incómodo. En este caso también lo es, pero si tenemos en cuenta que el recuento se hace al final de la partida no es estrictamente necesario que lo hubiera. Por lo que si se marcan el detalle de incluirlo así y encima el juego nos sale más económico pues ni tan mal.

Pros

  • Modo bonus: aporta esa variabilidad que tanto necesita el juego para que así quiera echar unas cuantas partidas seguidas cambiando las combinaciones. Me gusta jugar con los objetivos negativos, así que siempre elegimos al azar uno naranja y otro rojo para meterle un punto más de sabor a este Picnic.
  • Colocación: es lo que le da alegría al juego. Las dimensiones de las cartas y la posibilidad de solapar unas con otras hacen que uno se vuelva loco fácilmente con unas pocas cartas en mesa.
  • Escalabilidad: lo he probado de 2 a 6 jugadores y el juego va como un tiro, por lo que seguro que funciona igual de bien al rango completo de jugadores.

Contras

  • Manazas: si somos un poco torpes y ya tenemos varias cartas sobrepuestas es muy probable que al intentar entrelazar una nueva empecemos a mover un poco la disposición de las mismas. Tranquilos que no hay tiempo, colocadlas bien que luego dicen que hacéis trampa.
  • Simbología objetivos extra: en las primeras partidas alguno ha dado lugar a confusión, pero como se mantienen durante toda la partida tardamos un segundo en mirarlo en el reglamento donde viene bien explicado.
  • Enfundar: no hay fundas para el tamaño de cartas de pícnic y siendo un juego en el que vamos a estar constantemente interactuando con las cartas debería de enfundarse para evitar que se deterioren con el uso.

Mi veredicto

Y vamos recogiendo este Picnic, un juego de mesa rápido en el que estaremos entretenidos montando nuestros manteles con comida y bebidas para hacer los grupos más grandes posibles. Sencillo pero con suficiente miga como para estar dándole vueltas a la colocación de nuestras cartas y con un modo avanzado qué amplía la vida al juego. Por ello este Picnic se lleva mi emblema de juego recomendado.

Os recomiendo este juego para vuestra ludoteca
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