Las campanas doblan en la pequeña villa de Rocabrillante mientras sus vecinos se preguntan quién ha fallecido. Al parecer se trata de su habitante más longevo, quién una vez fue un joven aventurero que recorría el mundo coleccionando gemas de todas las formas, tamaños y colores. Ahora, sin herederos, decide dejar su herencia al pueblo escondiendo en su imponente mansión todas sus piedras preciosas.

Así se nos presenta La Morada Maldita, un juego de Mercurio Distribuciones en el que nos abrimos paso por la mansión del intrépido aventurero para llenarnos los bolsillos con todas las gemas que encontremos. Pero mucho cuidado, pues hay una exótica joya morada que está maldita y que nadie puede llevarse. ¿Seremos capaces de resistirnos a la tentación?

Portada de La Morada Maldita
Número de jugadores:2 – 6
Duración:20 minutos
Edad mínima:7 años
Género:reconocimiento de patrones
acción simultánea
Complejidad:1,20 / 5
Editorial:Mercurio Distribuciones
Diseño:Sergio Ortiz
Ilustración:Isaac Murgadella
Precio recomendado:15,25€

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Preparación de partida

Ponemos todas las piedras preciosas boca arriba en el centro de la mesa, repartiéndolas de forma equitativa para que todos los jugadores estén a la misma distancia del centro, lugar en el que colocamos la famosa gema morada.

Hecho esto, barajamos las cartas de reto y repartimos 4 o 5 a cada jugador (según el número de jugadores), disponiéndolas sin mirar frente a nosotros en fila y boca abajo tal y como vemos en la siguiente imagen. Dejamos el resto de cartas a un lado a modo de mazo de robo para rondas futuras.

Por último, mezclamos las cartas de maldición-evento y escogemos 4 o 5 en función del número de jugadores y las apilamos mostrando el evento de la primera. Estas nos van a servir, entre otras cosas, para marcar el número de rondas.

Con todo listo. ¡Qué comience la carrera por las gemas!

¿Cómo se juega a La Morada Maldita?

Cada ronda de La Morada Maldita se juega de forma simultánea, por lo que haremos una cuenta atrás para empezar a la vez al grito de: 3,2,1 ¡a por las gemas!

En ese momento, cada jugador voltea la primera de sus cartas de reto y busca la gema que le permita completar su prueba pero recuerda, solo se puede jugar con una mano. Tras cada carta podemos enfrentarnos a 9 retos diferentes que nos lleven a buscar y coger:

  • Una gema de un solo color.
  • Una gema que combine dos colores.
  • Una gema de un color y forma específica.
  • Una gema del color y que encaje.
  • Una gema de cualquier color pero que encaje.
  • Una gema de cualquier color que tenga el número de lados indicado.
  • Una gema de cualquier color que tenga el número de lados resultante de una suma o resta.
  • La gema que aparezca más veces en la imagen.
  • Dos gemas de cualquier color que encajen en sus respectivas siluetas.

Si encontramos la gema que nos hace falta la colocamos encima de nuestra carta y podemos voltear la siguiente para continuar con el siguiente reto. ¿Y qué hacemos si la única gema que nos viene bien la tiene otro jugador? En ese caso podemos ir a por uno de los comodines con forma redonda.

El primer jugador en terminar todos sus retos coge la joya morada, finalizando la ronda en ese mismo instante sin que nadie más pueda completar ningún otro reto, ni aunque tenga la gema en mano.

Pasamos a la comprobación de los retos. Comenzando por el jugador que ha cerrado la ronda revisamos si los retos se han conseguido satisfactoriamente o si por el contrario hemos metido la pata estrepitosamente en alguno de ellos. Cada carta de reto completada exitosamente va a nuestra pila personal de puntuación, mientras que si nos hemos equivocado o no nos ha dado tiempo a terminarla la colocamos en el centro de la mesa, conocido de aquí en adelante como la zona del botín de La Morada Maldita.

Si algún jugador ha cogido un comodín tenemos que revisar si realmente no hay ninguna gema que le valga. En ese caso habrá pasado la prueba y si no contará como fallo.

Si el jugador que ha cogido la joya morada tiene todos sus retos correctos se lleva el botín que había al inicio de la ronda por su valentía al coger la gema maldita. En la primera ronda al no haber bote robaría directamente dos cartas del mazo de robo.

¿Pero no habíamos quedado que en La Morada Maldita la joya morada estaba maldita? Elemental mi querido Watson. El jugador que se ha atrevido a coger la gema se lleva la carta de maldición-reto de la ronda en curso y la coloca frente a él por el lado de maldición. Durante la siguiente ronda tendrá que hacer lo que indique su carta de maldición: no levantar el codo de la mesa, decir frases ingeniosas, moverse de forma disparatada, ser el único que empieza con todas las cartas boca abajo o realizar un reto adicional.

Devolvemos la joya morada al centro de la mesa, encima de las cartas de botín si las hubiera, y comenzamos una nueva ronda.

Fin de la partida

Iremos jugando rondas hasta que se agoten las cartas de maldición-evento, pasando al recuento final. Cogemos nuestras cartas de reto completadas y sumamos los puntos que otorga cada una según su nivel de dificultad (valores comprendidos entre 1 y 3) y, el jugador con más puntos se hará con la victoria.

Variante con eventos

La Morada Maldita cuenta con una variante que le da un plus de dificultad/diversión.

Cada ronda los jugadores harán el evento que esté visible. Esto nos llevará a arrastrar las gemas por la mesa, cogerlas con los dedos meñiques, lanzarlas sobre nuestras cartas, celebrar por todo lo alto cada vez que hacemos un reto, hacer los retos de otro jugador, jugar con las cartas o gemas boca bajo y hasta imitar a Pirita, la perrita del anciano aventurero.

Reseña del juego de mesa La Morada Maldita

En el día de hoy vengo a hablaros de La Morada Maldita, un juego de Sergio Ortiz (autor de ¡Desplumados!) y que ha sido editado en español por Mercurio Distribuciones.

En él nos convertimos en vecinos de Rocabrillante y nos colamos en el hogar de un recién fallecido para llevarnos todas las piedras preciosas que encontremos en nuestro camino. Suena oportunista y que no somos muy buenas personas ¿verdad? Estad tranquilos porque el anciano aventurero no tiene descendencia y ha dejado su herencia al pueblo. ¡Toma ya! El problema, las gemas están escondidas por su morada y somos muchos los que estamos buscándolas. Además, hay una joya morada que nos hará ojitos… ¡stop! Esta no se puede coger o nos llevaremos un maleficio para la siguiente ronda ¿nos la jugamos?

La Morada Maldita es un party game muy divertido que destacada por su colorida puesta en mesa y seguro que a más de uno se le irá la mirada tras esa joya brillante que hay en el centro de la mesa. ¡Es tan bonita!

Las 4 o 5 rondas que dura la partida se juegan en un suspiro. Todos a la vez revelamos el primero de nuestros retos y toca buscar la gema que nos venga bien. Hay multitud de retos con diferentes niveles de dificultad, complejidad que se ve reflejada en el total de puntos que nos da la carta en cuestión.

Muchos estaréis pensando “pero Don Meeple, si las gemas son diferentes cómo te vas a confundir ¿no te estarás haciendo viejo?”. Reíros todo lo que queráis, que cuando os sentéis frente a la mesa con unos cuantos amigos vais a saber lo que es bueno. Entre que todos vamos a ir corriendo completando retos como si se nos fuera la vida en ello y que nos molestamos los unos a los otros por terminar antes… ¿Quién no se equivocaría? A mí concretamente las gemas de 7 y 8 lados me traen por la calle de la amargura, y eso que no son pocas las partidas que le he echado ya a La Morada Maldita.

Y por si fuera poco el listillo que consiga la joya morada se lleva un botín y un hechizo que hará la partida más entretenida. ¿Y el resto qué? Le podemos meter los eventos para que a lo largo de cada ronda tengamos que hacer algo diferente que haga que nos riamos y echemos un buen rato jugando. Es por ello que, al igual que en Mal Trago o Los muertos no hablan, tenemos que saber si lo vamos a sacar a mesa con un grupo que dé juego y se atreva a hacer los eventos con gracia para animar la quedada.

Pros

  • Diversión: estorbarnos, empujarnos, quitarnos las piedras preciosas de las manos…un auténtico caos en la mesa. Si lo jugamos de cachondeo, haciendo con alegría las maldiciones y los eventos se disfruta mucho.
  • Precioso: poco hay que decir del despliegue en mesa de los componentes. Producción de calidad y buen grosor de las gemas, todo muy colorido y llamativo. Sobre la joya morada… ya está todo dicho ¿no?
  • Sencillez: como buen party game es fácil, rápido y pica para echarse al menos un par de partidas seguidas.

Contras

  • El botín: puede desequilibrar las partidas, pues si un jugador se lleva un buen botín en las primeras rondas es más que probable que se haga con la victoria.
  • Grupo-dependiente: hay algunas maldiciones y eventos que son la chispa del juego, pero si no nos metemos en el papel porque nos da vergüenza o corte no vamos a disfrutar del juego.

Mi veredicto

Y vamos poniendo punto y final a La Morada Maldita, un juego rápido, ágil y jaleoso en el que volaremos por la mesa y haremos cosas disparatadas para echarnos unas risas mientras jugamos, y si nos llevamos la mayor cantidad de gemas mejor que mejor. ¿No habíamos venido para hacernos ricos? Si contamos con un grupo amplio al que le guste meterse en la partida y divertirse jugando este juego va a ver mucha mesa. Por ello le doy mi emblema de juego recomendado.

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