Si nos adentramos en las profundidades de la selva de Jadú conoceremos a Los Monkeelaus, un grupo de intrépidos monos que aprovechan cualquier ocasión para organizar una buena fiesta rodeados de fruta y diversión. Ahora, con la excusa de que faltan pocos días para el cumpleaños de Paala, una de los Monkeelú más carismáticas, es el momento de ponerse manos a la obra para preparar un cumpleaños inolvidable.

Así se nos presenta Monkeelaus: en la búsqueda del piojo dorado, un juego familiar-cooperativo de la editorial Circoctel en el que los jugadores se pondrán en la piel de Los Monkeelaus, unos monos aventureros que deberán superar una serie de retos para encontrar una espectacular tarta y después hacerse con el mejor regalo del mundo para que Paala recuerde por siempre su cumpleaños. ¿Os apuntáis?

Portada de Monkeelaus
Número de jugadores:1 – 5
Duración:30 minutos
Edad mínima:8 años
Género:set collection
grid movement
acción simultánea
memoria
Complejidad:1,21 / 5
Editorial:Circoctel
Diseño:Carlos E. Porras
Rodrigo López
Ilustración:Giancampo

Monkeelaus: en la búsqueda del piojo dorado es un juego de mesa que se divide en 2 capítulos que nos ofrecen modos de juego independientes que veremos por separado en esta reseña.

Capítulo 1: el cumpleaños de Paala

¿Qué sería de un cumpleaños sin invitados y una buena tarta? Esa misma pregunta se hicieron Los Monkeelaus cuando empezaron a montar el cumple, por lo que se les ocurrió hacer un peculiar juego para conocerse a la par que buscan los trozos con los que hacer la tarta.

Preparación de partida

En primer lugar, cada jugador coge una hoja del bloc de notas y la rellena en secreto para crear su personaje/Monkeelú. Para ello, completamos los campos de las características a nuestro gusto salvo el nombre, la habilidad y nuestro mejor amigo, ya que seguiremos una serie de instrucciones comunes.

A continuación, mezclamos los retos y las sorpresas por separado y, sin mirar estas últimas, vamos introduciendo cada par de cartas en una funda, de modo que por un lado se vea el desafío a superar y en su reverso se encuentre la sorpresa que será la recompensa de cada uno de ellos.

Cuando tengamos los 15 retos, los superponemos construyendo la zona de juego siguiendo una de las formas sugeridas en el manual, tal y como hacemos en cada era de 7 Wonders Duel.

Por último, y antes de empezar a jugar a Monkeelaus, cada jugador tiene que presentarse al resto de jugadores describiendo las características que han anotado en su hoja. Esta será la única vez que cada jugador podrá decir al resto sus características, así que prestad especial atención.

¿Cómo se juega?

Por turnos, los jugadores intentarán superar de forma individual o por grupos, cada uno de los desafíos que estén totalmente visibles, es decir, que no tengan encima ninguna otra carta que pueda bloquearla. Si los jugadores superan con éxito la prueba, voltean la carta para llevarse la recompensa. Si por el contrario se equivocan, dejan la carta tal y como está y pasan el turno al siguiente jugador.

Así, los jugadores irán progresando realizando pruebas que les lleve a recordar las habilidades de sus compañeros o a hacer ciertos retos propios de un party como inventar el Rap de Monkeelú, jugar al teléfono escacharrado o bailar una coreografía entre otros.

Por cada reto que consigamos, recibiremos un trozo de tarta, una cáscara de plátano o un objeto cualquiera. Si encontramos las 4 cáscaras de plátano perdemos la partida pero, si nos hacemos antes con las 5 porciones de tarta, ¡habremos ganado!

Capítulo 2: el mejor regalo del mundo mundial

Con la tarta a punto, es la hora de buscar el regalo con el que sorprender a Paala. ¿La dejaremos con la boca abierta? me da a mí que sí, pues por todos es sabido que el piojo dorado es un sabroso manjar aunque nada fácil de adquirir. Lo custodia un enojado gorila gigante al que pocos osarían acercarse, pero si nos damos prisa y le llevamos un gran surtido de frutas tal vez consigamos que nos los cambie por algún piojo dorado.

Preparación de partida

Comenzamos montando el tablero de juego, formado por 16 losetas que dispondremos en una cuadrícula de 4×4 dejando en una esquina la loseta del gorila gigante, en la opuesta la de Paala y la del camaleón en cualquier otra que no esté adyacente a ninguna de estas dos.

Listo el tablero, preparamos a un lado la reserva de fruta, lugar en el que pondremos una pieza de cada fruta por jugador y dejamos el resto de frutas en la caja del juego.

Colocamos las 15 fichas de piojo dorado sobre la loseta del gorila gigante y elegimos la carta de misión según el número de jugadores, la cual nos indica las frutas a entregarle para que nos dé los piojos dorados.

Por último, cada jugador escoge una carta de habilidad con su correspondiente meeple, escoge 2 frutas rojas de la reserva y pone su meeple de Monkeelú en la loseta que quiera, siempre y cuando en el círculo de la esquina inferior izquierda de la loseta esté presente el color rojo.

¿Cómo se juega?

Al inicio de cada ronda (exceptuando la primera en la que no nos movemos pero sí hacemos la ofrenda), los jugadores mueven de forma simultánea sus meeples de Monkeelú a una loseta adyacente a la suya. En cada una de ellas habita un animal al que tenemos que hacer entrega de una fruta del color que solicita a modo de ofrenda para recibir otra a cambio. Este movimiento es obligatorio por lo que, si no tenemos frutas del color indicado para movernos a ninguna de las losetas que nos rodea, estamos obligados a tumbar nuestro Monkeelú, quedando a la espera de que algún jugador nos dé la fruta que nos hace falta para desplazarnos o la deje en alguna loseta a la que podamos movernos.

Posteriormente al movimiento que hemos realizado, podemos hacer una serie de acciones secundarias que complementan a la acción principal de movimiento, las cuales son:

  • El intercambio de fruta con otro compañero que se encuentre en la misma ubicación que nosotros hasta un máximo de 3 fichas, ya sean fruta o piojos dorados.
  • A su vez, tenemos la opción de dejar fruta en la loseta donde estamos para que cualquier jugador que pase por ella a posteriori las recoja. En este caso, a diferencia de la acción anterior, no hay límite al número de frutas que se pueden dejar o coger. ¡Ojo! Las frutas que colocamos en las losetas pueden ser usadas por otros jugadores para llegar hasta ellas, lo cual es muy útil si no tenemos la fruta requerida.
  • Adicionalmente, cuando sea oportuno tenemos la posibilidad de usar la habilidad de nuestro personaje. Esta viene resumida en la carta de Monkeelú y nos otorgará ventajas como intercambiar frutas sin estar en el mismo sitio, movernos dos losetas en lugar de una, pagar un menor número de frutas en el mercado del camaleón, etc.

Al término de cada ronda, el gorila gigante se come una de las fichas de piojo dorado que tiene en la loseta. En total hay 15 fichas, de ahí que tengamos un máximo de 15 rondas para conseguir nuestro objetivo, lograr que un Monkeelú tenga todas las frutas que quiere el gorila. Así, tendremos que ir facilitando a un jugador la obtención de frutas para que llegue a tiempo a la loseta del gorila antes de que se coma el último piojo, haciéndole entrega de todas las frutas y recibiendo a cambio todos los piojos dorados.

Si no reunimos a tiempo todas las frutas necesarias para satisfacer al gorila, perdemos la partida de inmediato. Si por el contrario hemos conseguido al menos un piojo dorado, comenzamos una segunda fase en la que todos los jugadores deberán llegar a la loseta de Paala para festejar el cumpleaños. En el momento que todos los jugadores se encuentren sobre la misma y tengamos algún piojo en nuestro poder, habremos ganado la partida.

Reseña del juego de mesa Monkeelaus

En el día de hoy hablamos de Monkeelaus, un cooperativo de corte familiar en el que ayudaremos a estos adorables monos a preparar el cumpleaños de su amiga Paala. Para ello, contamos con 2 capítulos que podemos jugar por separado según nos apetezca un tipo de juego u otro, o bien encadenar los dos seguidos intentado “pasarnos el juego”, dejando todo a punto para la gran celebración que se avecina en la selva de Jadú.

El primer capítulo “El cumpleaños de Paala” nos presenta un modo de juego tipo party game en el cual los jugadores tendrán que superar una serie de retos para conseguir todos los trozos de tarta, escondidos al azar detrás de las cartas de desafío. Aquí entra en juego nuestra memoria para recordar las características de nuestros compañeros de juego, pues gran parte de los retos pondrán a prueba nuestra capacidad de retener información. Dependiendo del grupo con el que juguemos, conoceremos en menor o mayor medida los nombres, colores favoritos y el resto de características de nuestros amigos o familiares. Es por ello que, para evitar que de una partida a otra la información se repita, o que el juego sea demasiado sencillo, es recomendable que cada uno se invente su personaje desde cero. Además de las pruebas de memoria, también nos encontraremos con desafíos varios como reconocer dibujos, calcetines o partes del cuerpo del resto de jugadores, rapear, bailar… desafíos propios de juegos más party y que requieren de un ambiente distendido, estando predispuestos a soltarnos y hacer un poco el payasete.

Por su parte, el segundo capítulo “El mejor regalo del mundo mundial” sube un peldaño respecto al primero, pasando de un party a un juego con un punto de estrategia, aunque la sencillez sigue caracterizando a este Monkeelaus. En esta ocasión, nos toca coordinarnos bien con nuestros compañeros para ir consiguiendo cada vez más frutas y, a ser posible, que nos vayan sobrando aquellas que nos hacen falta para cumplir el objetivo de partida. Que el gorila se coma en cada ronda un piojo dorado mete un punto de tensión que en nuestro caso nos pilló a contrapié en la primera partida. Tal vez por exceso de confianza o por no aprovechar bien nuestras habilidades, no fuimos capaces de llegar a tiempo antes de que se acabaran las 15 rondas iniciales. La comunicación es clave para terminar con éxito el capítulo. ¿Qué frutas necesitamos? ¿Cuáles hay ahora disponibles? ¿Nos interesa ir a una zona concreta para intercambiar con otro jugador una fruta o mejor la dejamos en una loseta por la que vaya a pasar? ¿Quién llevará las frutas al gorila? Todas estas preguntas tenemos que ir resolviéndolas durante el transcurso de la partida.

En cuanto a la escalabilidad, los dos capítulos funcionan bien a los rangos indicados, pero ambos se disfrutan más si hay más jugadores sentados a la mesa, el primero por tener que recordar más características y el segundo a la hora de reunir las distintas frutas. Al modo solitario de “El mejor regalo del mundo mundial” no he llegado a jugar pero si a la variante duelo de esta, la cual se puede jugar bien si elegimos personajes equilibrados, pues hay uno que está hecho para el modo cooperativo y otro que para mi gusto está un poco subido.

Pros

  • Familiar: ambos modos de juego son sencillos y están orientados a un público más familiar. Apto para todas las edades, el primero más apropiado para los pequeños de la casa mientras que el segundo va dirigido tanto para los niños como los adultos menos jugones.
  • Diseño: las ilustraciones son una auténtica pasada, coloridas con tonos pasteles y divertidas que encajan perfectamente para el público al que se dirige.
  • Diversión: el juego promete momentos entretenidos con el público adecuado, y así ha sido con nuestros sobrinos que se lo han pasado y nos han hecho pasar buenos ratos de juego entre risas y bromas.

Contras

  • Final de partida primer capítulo: la partida se gana o se pierde en función de lo que encontremos antes, las porciones de tarta o las cáscaras de plátano respectivamente. Estas se han colocado aleatoriamente, por lo que el azar determinará el desenlace final de la partida.
  • Grupodependiente: concretamente el primer capítulo, pues muchos de los retos requieren de un grupo con el que estemos familiarizados y con el que podamos jugarlo sin miedo a hacer el ridículo.
  • Rejugabilidad: mejorable en ambos modos. En el primero, para evitar que se acierte antes de empezar a jugar, tal y como hemos comentado, solemos inventarnos los datos de nuestro personaje. En el segundo, los objetivos a conseguir se mantienen entre partidas si jugamos con el mismo número de jugadores.

Mi veredicto

Y vamos terminando esta reseña de Monkeelaus: en la búsqueda del piojo dorado, un familiar cooperativo para todos los públicos que cuenta con un modo party para los pequeños de la casa y los jugadores más dicharacheros, además de un segundo modo más estratégico que, aunque no se aleja de un público no jugón, si que tiene más chicha y se deja jugar por un público adulto. Un juego bonito, que si damos con el grupo adecuado, asegura tardes de entretenimiento. Por ello y lo comentado anteriormente, le doy mi emblema de juego aprobado.

Este juego no está mal, al menos probadlo
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