¿Habéis oído hablar de Piet Mondrian? Para muchos fue un pintor revolucionario que consiguió dar un giro en el mundo del arte con su estilo tan particular. Líneas simples con rellenos de color minimalista.

Sí sí, sé que estáis pensando que cuadros así los pinta cualquiera con los ojos cerrados… ¡así que vamos a comprobarlo!

En Mondrian: The Dice Game, nos convertimos en pintores por un día de la mano de Tranjis Games. ¿Nuestro objetivo? Pintar un cuadro al más puro estilo Mondrian con tiradas de dados habilidosas para llevarnos los mejores trozos de lienzo y mala idea para que el resto de pintores no hagan sombra a nuestra obra.

Portada de Mondrian
Número de jugadores:2 – 4
Duración:30 minutos
Edad mínima:10 años
Género:gestión de mano
control de área
flicking
Complejidad:1,38 / 5
Editorial:Tranjis Games
Diseño:Israel Cendrero
Sheila Santos
Ilustración:Pedro Soto
Precio recomendado:21,21€

Preparación de partida

Una vez delante de la mesa de juego, quitad todas las cosas de en medio y dejadla bien despejada, porque ya os voy avisando que van a volar los dados y puede que hasta los pinceles.

Mezclamos las cartas de lienzo y montamos un cuadrante en el centro de la mesa con unas dimensiones variables según el número de jugadores (5×5 a dos, 6×5 a tres y 6×6 a cuatro jugadores).

Hecho esto, cada jugador recibe 3 cartas de lienzo en blanco (una de cada tipo) y 5 dados de un color. Cogemos también nuestro pincel y paleta (nunca mejor dicho), sorteamos el jugador inicial y comencemos a jugar a Mondrian.

Piceles y paletas listas para una partida con 3 artistas

¿Cómo se juega a Mondrian: The Dice Game?

A lo largo de 4 rondas iremos lanzando dados de diversas formas para hacernos con trozos de lienzo que añadiremos a nuestra composición final.

Selección de acciones

Al inicio de cada ronda, los jugadores cogen tantos dados como rondas más 1 en la que estemos y los colocan en las casillas de acción que más les gusten de sus paletas personales.

De este modo, en la primera disponemos de 2 dados mientras que en la cuarta jugamos con todos. Eso sí, solo puede haber un dado por acción, así que veamos bien en qué consiste cada una antes de utilizarlos:

  • Tiramos el dado desde fuera del tablero y hacia arriba con la mano izquierda o derecha.
  • Sin mirar (¡SIN MIRAR!) lanzamos el dado con una mano.
  • Utilizamos el pincel en vertical para calcular la altura y dejamos caer el dado.
  • ¡Aquí llega el flickeo! Volvemos a usar el pincel, pero esta vez tocando un borde del área de juego para no acercarnos demasiado. Quitamos el pincel, apuntamos y…

¡A brochazos!

Por turnos y empezando por el jugador inicial, cada jugador elige y coge uno de los dados de su paleta y lo lanza realizando la acción indicada.

Si al tirar el dado este se queda dentro de la zona de juego o choca con otro dado, la tirada es válida. Pero, si al tirarlo sale del tablero sin tocar con ningún dado tenemos un segundo y definitivo intento.

Iremos alternando tiradas hasta que no queden dados en juego, pasando a reclamar nuestros fragmentos de lienzo.

Obtener cartas de lienzo

Para quedarnos con una tarjeta de lienzo tenemos al menos que igualar el valor de la carta con nuestro dado (o dados) que esté tocando la carta. Retiramos el dado, puesto que no podemos llevarnos dos cartas con un mismo dado, y cogemos la carta dejando el hueco vacío.

Si el valor del dado es inferior, podemos quedarnos con la carta si la sustituimos por una de nuestras cartas blancas, siempre y cuando la suma de nuestro dado y esta carta comodín por lo menos iguale la carta objetivo.

En el caso de que dos colores se disputen una carta, quien tenga el valor más alto se la lleva.

Terminada esta fase, pasamos la ficha de jugador inicial al siguiente jugador y empezamos una nueva ronda.

Disponemos de 5 acciones entre las que elegir en cada ronda

Fin de la partida

Llega la tan esperada ronda de exhibición para ver cuál es el mejor cuadro al estilo Mondrian.

Para empezar, vamos a formar un cuadro con las cartas de lienzo que hemos conseguido. Para equilibrar la partida, todos vamos a elaborar un cuadro con la misma medida, por lo que el tamaño será el número par más alto al que pueda llegar el jugador con menor número de cartas (los lienzos sobrantes se descartan).

Posteriormente, cada jugador suma el valor de sus cartas cómo puntuación base y luego se comprueban las mayorías de los cuatro colores (azul, amarillo, rojo y negro). El jugador que tenga más recuadros de cada color obtiene la puntuación indicada en las paletas (8, 10, 12 y 24 respectivamente).

El jugador con más puntos se proclama vencedor de la partida.

Lancemos el dado para llevarnos la carta que nos interesa

Reseña del juego de mesa Mondrian

Quién le iba a decir a Piet Mondrian el día que pintó su primer cuadro que sus obras iban a dar tanto “juego”. Hoy os vengo a hablar de este Mondrian: The Dice Game, un juego de mesa de cuadraditos, dados y puntería creado por Isra y Shei (Llama Dice) y editado por Tranjis Games.

Nuestro objetivo, pintar el mejor cuadro siguiendo el estilo de este pintor holandés. Para ello, competimos con el resto de artistas por hacernos con los fragmentos de lienzo que hay disponibles en el tablero lanzando dados por doquier.

Tiramos los dados sobre las cartas colocadas en la zona de juego de diferentes formas. Con los ojos cerrados, dejándolos caer, flickeando, con la mano mala y con la buena (para quien la tenga…). Una tarea a priori asequible si no fuera porque contamos con unos compañeros de juego la mar de majos. Ellos se encargarán con sus lanzamientos que, los dados que tenemos más o menos bien situados, acaben en Cuenca. ¿Qué graciosos verdad?

Este es sin duda el aliciente que nos pica a jugar de nuevo a este Mondrian: The Dice Game. Porque vamos a ser honestos, no tenemos puntería para llevarnos la carta que justamente queremos, ya que tenemos que clavar el dado en su sitio y además con el valor que requiere la carta. Pero cuando se trata de fastidiar al de al lado se alinean los astros y surge la magia.

¿A por qué lienzos vamos? Algunos nos dan una suma importante de puntos mientras que otros compensan su escasez de puntos con más cuadros de colores. Os aconsejo que os vayáis asegurando puntos y os fijéis a cuanto está la mayoría de cada color para disputar una u otra. Además, no todos los colores puntúan igual al final de la partida. Conforme avanzan las rondas hay más huecos y menos cartas por las que pelear, haciendo que la tensión y el enfrentamiento por conseguir los trozos de lienzo sea cada vez más emocionante.

Un juego de mesa sencillo y animado que introduce en el desenlace de la partida un catch the leader para evitar que los jugadores, que se han quedado rezagados consiguiendo lienzos, se queden con un mal sabor de boca en el recuento final.

Pros

  • Diversión: muy entretenido, rara la partida en la que no nos quedamos de pie alrededor de la mesa para elegir el mejor ángulo y meter presión a los demás entre risas y empujones.
  • Sistema de puntuación: la combinación de puntos por carta y mayorías por colores nos obligan a buscar un punto intermedio para dar un empujón a nuestra puntuación final.
  • Interacción: este Mondrian lleva el sello de hacer la puñeta. A veces porque nos interese un lienzo, otras simplemente por fastidiar, así que no os extrañe si os entran ganas de tiraros los dados a la cabeza.

Contras

  • Azar: la habilidad a la hora de tirar los dados queda en un segundo plano debido al peso que tiene el azar entre rebotes, choques rivales y resultados de los dados.
  • Escalabilidad: aunque la dimensión del área de juego varía según el número de jugadores lo prefiero a 4, cuantos más choquen los dados mucho mejor.
  • Rejugabilidad: la elección a la hora de lanzar los dados en cada ronda no suele variar entre partidas, haciéndose de manera sistemática.

Mi veredicto

Y con esto terminamos esta reseña de Mondrian: The Dice Game, un divertido juego de dados con un sistema de mayorías interesante en el que nos las veremos y desearemos por pintar el mejor cuadro al estilo Mondrian. En esta ocasión dejaremos nuestro pincel y paleta a un lado para tirar los dados con alegría y mala idea, consiguiendo así los trozos de lienzo necesarios para hacernos con la partida. Por ello le doy mi emblema de juego recomendado.

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