El oasis de Dunhuang, situado en el desierto del Gobi al norte de China, se encontraba en plena Ruta de la Seda allá por el siglo I a.C.. Su hasta entonces pequeño puesto, pasó a ser una de las conexiones clave entre Oriente y Occidente, lugar en el que nosotros y otros muchos mercaderes estamos recolectando todo tipo de mercancías exóticas, para venderlas y seguir prosperando en nuestro camino para convertirnos en el comerciante más prestigioso del momento.

Así se nos presenta Mercaderes de Dunhuang, un juego de mesa de la editorial Arrakis Games en el que, con la inestimable ayuda de la población local de Dunhuang, moveremos nuestros hilos para llevarnos la mayor cantidad de mercancías de un mismo tipo con las que nos haremos un hueco entre los mercaderes más ricos de la región.

Portada de Mercaderes de Dunhuang
Número de jugadores:2 – 4
Duración:30 minutos
Edad mínima:8 años
Género:gestión de mano
set collection
rondel
tablero modular
Complejidad:1,25 / 5
Editorial:Arrakis Games
Diseño:Gabriele Bubola
Ilustración:Martin Mottet
Precio recomendado:16,96€

Preparación de partida

Para empezar, mezclamos las losetas de personaje a doble cara y las situamos en el centro de la mesa formando un círculo, dejando espacio en el centro del mismo para colocar el mazo de cartas de mercancías.

Dicho mazo estará compuesto por un número determinado de cartas según el número de jugadores. De este modo, en partidas a 4 jugadores no retiramos ninguna carta, a 3 jugadores quitamos las de 1 y 10, y a 2 retiramos también las de 9. Ahora, robamos cartas de la pila de robo para colocar en la parte exterior del círculo, junto a cada personaje, una carta de mercancía boca arriba. Este será el mercado actual.

A continuación, cada jugador toma 3 cartas de mercancía del mazo, se queda 1 en su mano y descarta las 2 restantes boca abajo.

Posteriormente, ponemos las fichas de prestigio, las de mayoría (solo las de las cartas en juego) y las monedas cerca del mercado, recibiendo cada jugador 5, 6 o 7 monedas en partidas a 2, 3 o 4 jugadores respectivamente.

El jugador inicial coge el indicador correspondiente y quien vaya a jugar el último, elige sobre qué personaje coloca el camello.

Con todo listo, que empiece la partida a Mercaderes de Dunhuang.

Consigamos la mayor cantidad de mercancías para despuntar en el mercado

¿Cómo se juega a Mercaderes de Dunhuang?

Una partida a Mercaderes de Dunhuang se juega a lo largo de tantos turnos como sean necesarios hasta que se dé alguna de las condiciones de final de partida que veremos más adelante.

El turno de un jugador se divide en los siguientes 5 pasos.

  1. Mover el camello: el jugador activo mueve el camello, en sentido horario, tantas losetas de personaje como quiera. La primera siempre gratis y el resto pagando una moneda por cada loseta extra.
  2. Elegir una mercancía: tomamos la mercancía asignada al personaje en el que nos hemos detenido y decidimos si nos la quedamos en mano o bien la jugamos frente a nosotros en lo que será nuestra tienda. Si colocamos la carta en la tienda las agrupamos por tipos, dejando siempre visible cuantas cartas tenemos de cada uno. Si en algún momento somos el jugador con más cartas en mesa de un tipo, o al menos empatamos al bajar nuestra carta al jugador que más tiene, cogemos la ficha de mercancía correspondiente.
  3. Utilizar una habilidad: ahora decidimos entre recibir 3 monedas de la reserva común o usar la habilidad del personaje en el que está el camello. Esta última, dependiendo del personaje, nos hará descartar cartas para recibir fichas de prestigio, interactuar con las cartas del mazo, del mercado o incluso de otros jugadores y dificultar que nos quiten las fichas de prestigio.
  4. Comprobar las condiciones de victoria: llegados a este punto, comprobamos si tenemos 4-5 fichas de mayoría (según el número de jugadores) y un mínimo de 4 mercancías en mano diferentes entre sí. Si es así ganamos la partida.
  5. Reponer el mercado: rellenamos los huecos que hayan quedado libres durante esta ronda y pasamos el turno al siguiente jugador.
Progresemos por los personajes del rondel

Fin de la partida

Si no se da el final anticipado que hemos comentado, la partida prosigue hasta que se agote el mazo de cartas, en cuyo caso se completa la ronda para que todos jueguen los mismos turnos (sin reponer) y pasamos al recuento de puntos.

Cada ficha de mayoría nos da 2 PV, las de prestigio tan solo 1 PV y por último vemos quien tiene más cartas de cada tipo en mano. El jugador que tenga alguna mayoría (incluso en empate) se suma el valor de ese tipo de cartas como PV, pero teniendo en cuenta que puede puntuar de este modo tantas veces como fichas de mayoría tenga.

El jugador con más PV se proclama ganador de este Mercaderes de Dunhuang.

El jugador que consiga más tipos puede ganar la partida

Reseña del juego de mesa Mercaderes de Dunhuang

En Mercaderes de Dunhuang nos ponemos en la piel de un comerciante, el cual quiere hacer un gran negocio con la venta de todo tipo de mercancías. Especias, seda, joyas y oro son solo algunos de los múltiples artículos que intentaremos llevarnos a nuestra tienda para su venta. Pero cuidado con nuestros queridos compañeros de profesión, las mercancías son limitadas y no dudarán ni un segundo en disputarnos las más codiciadas.

Nos encontramos ante un juego de reglas simples y con una duración muy acotada, lo que puede colocarlo como un filler más de entre otros tantos, donde el trasfondo brilla por su ausencia. Sin embargo, Mercaderes de Dunhuang no es solo mover el camello para tomar cartas y a ver quien es el que junta antes más fichas de mayorías, pues tiene bastante más chicha de la que aparenta.

El set collection sería plano de no ser por el giro que le da el rondel con el que se combina tan bien. Las 8 losetas que lo componen, las cuales varían entre partidas, hacen que elegir donde poner el camello no sea una decisión que tomar a la ligera. Esta acción hace que el flujo de cartas entre rondel, tienda y mano sea constante intentado adaptarnos a los cambios que se suceden, turno tras turno, a medida que las mayorías van pasando de un jugador a otro.

A esto hay que sumar que tenemos que escoger qué hacer con la carta que tomamos en cada ronda. ¿Qué nos interesa más? ¿Bajarla o mantenerla en mano? Todo depende en gran medida del final de partida por el que nos hayamos decantado. Al principio, desde que descartamos las dos primeras cartas, ya podemos plantearnos un poco nuestra estrategia, aunque no será hasta que pasen varías rondas cuando nos perfilemos por completo por uno de los dos finales. Y no, no son compatibles, puede que incluso opuestos. El final anticipado nos hará bajar más cartas de la cuenta para asegurar las mayorías, a la par que buscamos quedarnos con las cartas justas en mano para cumplir los dos requisitos que nos den la victoria. Por su parte, si optamos por apurar el mazo de cartas, también nos viene como anillo al dedo tener muchas mayorías… ¡pero en mano! Si somos capaces de conseguir las de las cartas más valiosas, es más que probable que ganemos la partida.

En ambos casos toca tantear el mercado, recordando en la medida de lo posible las cartas que vamos descartando y las que van pasando por nuestra mano. El valor de los tipos de cartas nos indica los puntos que otorga la mayoría al final de la partida pero también cuantas cartas hay de ese tipo, algo clave de cara al enfrentamiento por las mayorías. Así, si queremos ganar de inmediato lucharemos por las cartas más bajas para complicar que nos las quiten, mientras que si buscamos alargar la partida iremos sin duda a por las de valor de 7 a 10 PV.

Por todo lo que hemos comentado con anterioridad, tenemos que elegir muy bien nuestras acciones y llevar una buena gestión de las cartas que jugamos y las que nos quedamos en mano. De esta forma, optimizamos nuestro turno y rascamos las fichas que podemos a nuestros oponentes, a los que no podemos quitarles el ojo de encima y tampoco a la ubicación donde les podemos dejar el camello. No sería la primera vez que me doy de bruces por no mirar más allá de mi turno.

Cartas y fichas de mayorías por tipos

Pros

  • Mucho con poco: mover, coger carta y hacer una acción. Parece mentira que con solo 3 cositas el juego tenga tanta miga y nos entretenga de principio a fin, con un rondel bastante majo y un set collection muy reñido.
  • Rejugabilidad: 16 personajes en 8 losetas a doble cara que crean un tablero modular con infinitas posibilidades.
  • Interacción: fastidiar al prójimo está a la orden del día, ya sea para arrebatar las mayorías buscando la victoria o impedir que otros puedan ganar mientras buscamos reunir la mayor cantidad de PV. Un pique sano que lo hace entretenido y dinámico.

Contras

  • Última ronda: cuando se acaba el mazo se juega la ronda completa para jugar el mismo número de turnos. El mercado ya no se repone, lo que provoca que los jugadores que roben después partan en desventaja frente al que empieza antes.
  • Azar: la reposición o el robo de mercancías del mazo puede sonreír en mayor o menor medida a unos jugadores u otros.

Mi veredicto

Y con esto vamos cerrando esta reseña de Mercaderes de Dunhuang. Un juego sencillo y rápido que, a pesar de tener poquitas reglas, cuenta con un rondel con acciones variables que le da ese plus de profundidad a este título que le viene genial. Esto lo convierte en un set collection de mayorías más complejo de lo esperado y muy entretenido, donde las dos opciones de victoria opuestas nos mantendrán en vilo para hacernos con las mercancías más codiciadas de la Ruta de la Seda. Por ello, le doy mi emblema de juego recomendado.

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