El bullicio de los zocos, los aromas de las especias y las coloridas alfombras extendidas por doquier convierten a Marrakesh en un viaje de ensueño, rodeados de una arquitectura única, malabaristas, encantadores de serpientes y cuentacuentos. Pero no hemos venido a ver el espectáculo, sino a ser parte de él, siendo unos mercaderes ambiciosos. Nuestra meta es hacernos un hueco en la ciudad, conseguir influencia en la mezquita y el palacio, obtener artículos de lujo e interesantes pergaminos, atraer a visitantes y, por supuesto, amasar la mayor fortuna. Todo ello mientras competimos con otros comerciantes que intentarán adelantarse a nuestros planes.
Marrakesh: edición básica es un juego de mesa de la editorial Devir Iberia. Un colorido eurogame donde los jugadores gestionan recursos y colocan ayudantes para prosperar en la bulliciosa ciudad marroquí. Usaremos una ingeniosa torre que decide qué acciones estarán disponibles, deberás planificar, adaptarte y aprovechar cada oportunidad para dominar el mercado y el resto de localizaciones destacadas de la ciudad.
| Número de jugadores: | 2 – 4 |
| Duración: | 120 minutos |
| Edad mínima: | 14 años |
| Género: | draft acción simultánea |
| Complejidad: | 3,42 / 5 |
| Editorial: | Devir Iberia |
| Diseño: | Stefan Feld |
| Ilustración: | Patricia Limberger Franz Vohwinkel |
| Precio recomendado: | 71,96€ |

Índice
Preparación de partida
Lo primero que debemos hacer para jugar nuestra partida a Marrakesh es montar la torre, tan característica del juego. Tras ello, tendremos que disponer el resto de componentes:
Preparación general
- Coloca el tablero principal en el centro de la mesa y junto a este la torre preparada.
- Sitúa todas las fichas de recursos (agua, dátiles y dinares) y los keshis organizadas por tipos, y al alcance de todos los jugadores.
- Mezcla las losetas de pergamino por tipo (gris, amarillo, rosa y naranja), forma cuatro pilas bocabajo y revela 3 de cada pila.
- Baraja las losetas de río y toma 3 (una por estación), devuelve las otras a la caja del juego. Coloca la primera loseta, en el tablero al final del río.
- Mezcla las puertas de la ciudad y colócalas en 4 pilas de 8 en los espacios de reserva del tablero.
- Al azar revela las 5 primeras losetas de bienes de lujo, con el resto forma la pila boca abajo; haz lo mismo con las losetas de casas de intercambio, pero en este caso revelando 3.
- Preparamos la bolsa de tela, metiendo en ella 1 marcador de keshi de cada color excepto amarillo, morado, naranja y marrón, 8 en total.
Preparación de cada jugador
- Cada jugador toma un tablero personal, con un tablero de suministro acoplado, y los componentes de su color (6 peones, ficha puntuación y pantalla), junto a un disco de público (cara rosa), que colocamos en la orientación que queramos.
- Colocamos la ficha de puntuación en la casilla 10 del marcador del tablero general.
- Situamos nuestros peones: 2 en los inicios de los tracks de mezquita y palacio, 1 en el inicio del track del río, y deja los 3 restantes detrás de la pantalla.
- Ponemos 1 keshi de madera de cada color básico (gris, verde, turquesa, negro y blanco) en la casilla inicial de sus respectivos tracks en nuestro tablero.
- Tomamos 6 losetas de oasis al azar y las ponemos bocabajo en los espacios del tablero del Sahara. El resto se devuelven a la caja.
- Extraemos de la bolsa 2 marcadores adicionales de keshi (3 si somos solo 2 jugadores) y los colocamos en las casillas de bonificación superior de nuestro tablero (zona oasis).
- Mezclamos las losetas de provisiones y tomamos 3, colocándolas sobre el tablero de suministros. Situamos boca arriba la que vamos a activar en esta estación, el resto se mantiene boca abajo.
- Recibimos 1 recurso inicial de cada tipo (agua, dinar y dátil) y 12 keshis (uno de cada color), que colocamos tras la pantalla.
- Finalmente, se sortea quién será el jugador inicial, que recibirá el marcador de estación y el de ronda.
Una vez, acabada la colocación de la gran cantidad de componentes que incluye Marrakesh, comenzamos la ardua batalla en la denominada ciudad roja o Perla del Sur.

¿Cómo se juega a Marrakesh?
Nuestro objetivo en Marrakesh es acumular el mayor prestigio posible al final de la tercera estación, buscando dejar nuestra huella en todos los rincones: la mezquita, el palacio, los oasis, talleres, el zoco o el río que cruza la ciudad. Para ello, debemos combinar sabiamente nuestras acciones y recursos para convertirnos en la figura más respetada de la Perla del Sur.
La partida se desarrolla a lo largo de 3 estaciones, y cada estación tiene cuatro rondas. Cada ronda en Marrakesh sigue un mismo ritmo: planeamos, lanzamos, actuamos y cobramos recompensas. Por tanto, constan de 4 fases que son:
Fase 1: selección de Keshis
Todo empieza en secreto, detrás de nuestras pantallas. Cada jugador elige 3 de sus keshis (esas fichas octogonales de colores) que determinarán las 3 acciones que realizaremos en la ronda. Una vez todos han decidido, revelamos simultáneamente y colocamos nuestros 3 peones en las zonas del tablero asociadas a esos colores: el río, la madraza, el zoco, el palacio, la mezquita… o incluso la plaza si queremos animar la jornada.
Si elegimos el keshi rojo, el comodín, podremos colocarlo donde queramos. Con esto, ya dejamos marcadas las acciones que haremos más adelante, aunque el destino (o mejor dicho, la torre) tendrá la última palabra. Ahora viene el momento más vistoso y divertido del turno: lanzamos todos los keshis elegidos a la torre. Algunos saldrán por la base, otros se quedarán dentro para caer más adelante, y otros aparecerán justo cuando menos lo esperemos.

Fase 2: reclamo de Keshis
Los keshis que caen se agrupan por colores en la base de la torre, y por turnos, empezando por el jugador inicial, iremos eligiendo 1 o 2 keshis de un mismo color. Este proceso se repite hasta que todos hayan sido reclamados.
- Si el color pertenece a un track (como el del río, los dátiles o los pergaminos), avanzaremos nuestro marcador en ese track.
- Si el color no pertenece a un track, colocamos los keshis de cartón en nuestro tablero personal para ir desbloqueando nuevas acciones y bonificaciones.

Fase 3: uso de ayudantes
Con los keshis reclamados, llega la hora de resolver nuestras 3 acciones, una por cada peón colocado al inicio de la ronda. Podemos hacerlo en el orden que queramos, pero ojo: al activar cada peón debemos elegir si queremos realizar la acción del sector o ganar un nuevo keshi / avanzar en el track correspondiente, como si reforzáramos esa zona para futuras rondas.
En cada zona activada podremos:
- Río (turquesa): avanzamos y conseguimos recompensas.
- Huerto de dátiles (verde): recolectamos dátiles para futuros pergaminos o provisiones.
- Zoco (naranja, morado y amarillo): comerciamos bienes de lujo o hacemos intercambios de recursos.
- Madraza (gris): gastamos dátiles para conseguir pergaminos con efectos útiles.
- Palacio (blanco) y Mezquita (negro): ascendemos por sus escalones, ganando monedas y activando bonificaciones cruzadas.
- Plaza principal (rosa): giramos nuestra loseta para activar a nuestros artistas y ganar recompensas.
- Medina (beige): construimos puertas en las murallas de la ciudad.
- Desierto del Sahara (marrón): descubrimos y reclamamos fichas de oasis para futuros puntos.
En cada acción podemos generar nuevos recursos, avanzar en distintos minijuegos o encadenar efectos. Además, si en esa zona utilizada hay un vendedor de agua (keshi rojo), obtenemos 1 ficha de agua extra.

Fase 4: bonificación de ronda y final de estación
Cuando todos han terminado sus acciones, llega el cierre de la ronda. Aquí revisamos las bonificaciones del río, aplicamos cualquier efecto de final de ronda y pasamos el marcador de ronda al siguiente jugador.
Cada 4 rondas termina una estación, momento en el que hay que evaluar el avance en el río para recibir recompensas y pagar las provisiones que exige nuestra gente (agua, dátiles y monedas). Si no cumplimos, perderemos puntos y todos nuestros recursos, así que toca gestionar bien.
Después de eso, renovamos algunas losetas (casa de cambio y río), recuperamos keshis (1 de cada color) y comenzamos de nuevo el ciclo con nuevas oportunidades, así como una torre cada vez más impredecible.

Fin de la partida
Después de la tercera estación llega el recuento final. Sumamos puntos adicionales por:
- Secciones completas del tablero personal, recibiendo 10 PV por cada uno.
- Nuestras fichas de oasis activas, puntuando las 3 de más valor.
- Y por los recursos que nos queden, cada 2 recursos o keshis 1 PV.
El jugador con más puntos será proclamado el gran influyente de Marrakesh, ese que ha sabido tejer mejor que nadie los hilos de la ciudad. En caso de empate, gana el que más adelantado esté en la escalinata del palacio, y si también coincide en la mezquita.

Reseña del juego de mesa Marrakesh
En Marrakesh seremos comerciantes que buscan prosperar en los bulliciosos zocos de la ciudad. Para ello, nuestro objetivo es acumular el mayor prestigio al final de la partida, ya sea controlando zonas, cumpliendo contratos, combando beneficios, y por supuesto, gestionando bien nuestro recursos para prosperar con facilidad.
La partida se desarrolla a lo largo de 3 estaciones, y en cada una de ellas planificaremos nuestras acciones, dependiendo del azar al lanzar nuestros keshis a la torre (esa preciosa locura que nunca sabes qué te va a devolver) y resolveremos todo lo que salga de allí, por lo que necesitaremos una estrategia flexible, que se vaya adaptando a las posibilidades que surjan, sabiendo remar a contracorriente en ocasiones. Entre medias, nos iremos expandiendo por los distintos minijuegos o zonas del tablero: comerciar en el zoco, avanzar por el río, progresar en el palacio y la mezquita, conseguir pergaminos… ¡y todo mientras tratamos de llenar nuestros bolsillos, y no morir de sed ni de hambre!

Por consiguiente, Marrakesh se define como un euro medio-duro, del reconocido autor Stefan Feld con todo lo que esperaríamos de él: áreas interconectados, decisiones tácticas a cada paso, posibilidades de combos y una estructura que encaja como un reloj suizo. Las 4 fases de cada ronda (planificar, reclamar, ejecutar y puntuar) están tan bien engranadas que la partida fluye con esa sensación de precisión, tan propia y satisfactoria de este autor.
Si lo comparamos con otros grande juegos de este autor, Marrakesh es más relajado y fluido, rompiendo con su torre la rigidez de la planificación total y obligándonos a improvisar con estrategia. Mientras que Bora Bora es más tenso y opresivo, al tener que exprimir cada recurso, así como Bonfire también requiere de estrategias más profundas y estratégico desde el comienzo. Por ello, se puede considerar Marrakesh un Feld más accesible, pero igualmente estratégico y de crear combos satisfactorios.

La estrella protagonista en este juego de mesa es la torre de keshis, un componente tan vistoso como impredecible. En la fase de reclamación es donde empieza la estrategia de verdad, nunca sabes qué colores saldrán ni cuántos podrás coger, así que toca adaptarse sobre la marcha. Esa mezcla entre planificación y caos controlado le da al juego originalidad y una experiencia diferentes.
Además, de que podemos mirar el tablero de los demás, para intentar anticiparnos a los keshis que van a coger, evitando si no somos los primeros potenciar esa acción, no eligiendo nosotros ese color, pero si vamos a arrancar el turno nos podría salir una jugada fantástica. Por ello, es recomendable echar un ojo a los intereses de los demás, aunque eso no nos dé seguridad en sus decisiones finales.
Otro aspecto a valorar es que cada acción puede generar un combo o recompensa, y lo fructífero, lo que te hace disfrutar de tu partida, es lograr ir conectándolas para que una potencie a la siguiente, mejorando con un motor de progreso nuestros próximos turnos. Por ello, tendremos la sensación de estar siempre hilando pequeñas acciones que se encadenan sin parar, o por lo menos ese será nuestro objetivo a conseguir. Es cierto, que esto no lo apreciaremos hasta la última estación, al principio avanzamos más lentamente, pero todo progreso puede darnos una buena recompensa final.

De esta forma, Marrakesh es un juego de planificación y adaptación constante. La clave está en planificar bien cada movimiento, ya que no todas las acciones estarán disponibles en el momento en que las necesitemos, y adaptarse mejor que los rivales marcará la diferencia en la carrera por ser el mercader más influyente de la ciudad. Por tanto, la interacción entre jugadores no es tan directa, pero sí muy presente. Todos tiramos keshis a la misma torre y competimos por los colores que salgan, así como estar bien posicionado en el orden de turno puede marcar la diferencia.
La toma de decisiones es continua, elegir entre ejecutar una acción o reforzarla para el futuro, decidir cuándo invertir en pergaminos o cuándo lanzarse al mercado, o cuándo guardar recursos para cumplir con las exigencias de fin de estación. Todo tiene un coste, y cada decisión cuenta.
Por esta toma de decisiones continua, Marrakesh tiene un gran rejugabilidad, ya que podemos progresas en la partida por diferentes vías con las losetas de pergaminos o productos de lujo, consiguiendo los oasis más rentables, las bonificaciones de río o completando zonas con nuestros trabajadores. Cada partida la podemos afrontar de una forma diferente, adaptándonos al azar de su torre y la estrategia del resto de adversarios. A pesar de que el azar de su torre nos puede desquiciar en ocasiones, le da ese punto de incertidumbre que hace que las partidas sean más variables en estrategia. Tenemos que ir con la mente abierta de que siempre hay un camino a potenciar, si no han salido las fichas esperadas. Además, se incluyen varios módulos adicionales que permiten ajustar la experiencia y añadir profundidad a las partidas. Cada uno introduce una pequeña capa extra de estrategia sin complicar demasiado las reglas base.

En cuanto a la producción, hay una enorme abundancia de componentes y una torre muy especial, con un diseño bonito y llamativo, que nos transporta a esta ciudad marroquí. Sin embargo, esperaba un poco más, mucho cartón y sin un inserto funcional la preparación de partida se complica, es cierto que es la versión Esencial. Por otro lado, los tableros repletos de zonas y colorido pueden resultar al principio confusos y sobrecargados, pero una vez comprendido el juego nos podemos situar bien, sintiendo ese bullicio de Marrakesh con tantos frentes abiertos. Y cuidado con el montaje de la torre, que puede generar problema a la hora de jugar.
Este eurogame entre el sonido del río, los gritos del mercado y las historias del zoco, nos deja con la sensación de haber vivido una partida llena de decisiones, combos y propósitos de planes que siempre parecen un turno demasiado cortos, quedándonos con ganas de que llegue el próximo para completar nuestra estrategia, pero no sabremos si será posible. Combar beneficios o recompensas que potencien la siguiente acción es lo más satisfactorio, así como desvelar oasis que hilen con nuestros progresos, pero si no tenemos fortuna habrá que trabajar más duro para proliferar en Marrakesh frente al resto.

Pros
- Fluidez: algunas acciones pueden encadenar beneficios que nos ayudan a potenciar nuestro siguiente paso. Así, la partida se convierte en un flujo constante de pequeñas recompensas que mantienen la atención y la sensación de progreso en todo momento.
- Rejugabilidad: cada partida de Marrakesh se siente diferente gracias a la enorme cantidad de losetas, estrategias y combinaciones posibles y la torre introduce una dosis de imprevisibilidad que evita que ninguna estrategia sea infalible. Además, cuenta con varios módulos adicionales que enriquecen la experiencia de juego.
- Torre de keshis: sin duda, la gran protagonista del juego. Nunca sabemos qué colores saldrán ni cuántos podrás reclamar, lo que aporta emoción y obliga a adaptarse cada ronda. Es una genialidad mecánica y visual que da identidad propia al juego.
Contras
- Entreturnos largos: al realizar cada jugador su turno seguido, sin alternar el uso de nuestros 3 ayudantes, a 4 jugadores las esperas se hacen más larga, sobre todo si alguno tiene análisis parálisis en la toma de decisiones. No obstante, las fases son muy fluidas y fácilmente ejecutables.
- Azar: la torre de keshis es un acierto en cuanto a emoción y dinamismo, pero introduce un punto de azar que puede no gustar a los más estrategias. A veces necesitas desesperadamente un color y simplemente no aparece, o le cae al jugador que va delante. Hay partidas donde la suerte puede torcer un plan perfectamente trazado. Además, ocurre también con los oasis a los que podemos optar, siendo más favorables para algunos adversario que a otros.
- Zonas desequilibradas: el juego brilla por su variedad, pero no todas las secciones del tablero resultan igual de atractivas. Lugares como el río o los dátiles pueden quedarse en segundo plano si no se potencian desde el principio, ya que si alguien nos supera, amarrando su barco, no hay forma de adelantarlo o su impacto en la puntuación final es más limitado.
Mi veredicto
Marrakesh es un Feld vibrante y lleno de decisiones gratificantes. Un juego fluido con múltiples reveses en nuestra planificación por la fortuna que nos ofrece su torre, ya que no todas las acciones estarán disponibles en el momento que las necesitemos, manteniéndonos siempre atentos al juego. Tiene todo lo que hace grande al diseñador: minijuegos, combos y planificación, añadiendo ese toque de caos que lo hace impredecible. Es un euro exigente, pero no árido, tendremos que optimizar nuestro turno para destacar frente al resto, pero las penalizaciones no son tan graves. Por estas razones, le otorgo mi emblema de juego distinguido.




