Hoy viajamos al futuro para hablar de It’s a Wonderful World, un juego de draft de la editorial Tranjis Games en el que lideraremos a uno de los grandes Imperios con el que lograr expandir nuestra hegemonía e influencia por el mundo.

Para ello, disponemos de tan solo 4 rondas de juego en las que tendremos que planificarnos muy bien y exprimir nuestras cartas para producir los recursos que más nos interesen en cada momento y sacar así el máximo provecho para desarrollar nuestro Imperio. ¿Estaremos a la altura de las circunstancias?

Número de jugadores:1 – 5
Duración:45 minutos
Edad mínima:14 años
Género:draft
engine building
gestión de mano
set collection
Complejidad:2,23 / 5
Dependencia idioma:baja
Editorial:Tranjis Games
Diseño:Frédéric Guérard
Ilustración:Anthony Wolff
Precio recomendado:35,95€
Portada de It's a Wonderful World

Preparación de partida

En primer lugar, preparamos el tablero central de este It’s a Wonderful World ya que todos los elementos que necesitaremos durante la partida se colocan entorno a este.

El tablero se divide en 2 grandes piezas que nos indicarán a lo largo de la partida el orden de producción de recursos. Posteriormente, ponemos en los 3 huecos de la parte inferior del tablero las losetas de reserva de financieros, de Krystallium y de generales.

A continuación, barajamos muy bien todas las cartas de desarrollo, las cuales colocaremos boca abajo a modo de mazo de robo en el espacio habilitado en la parte superior izquierda del tablero, dejando el hueco situado a su derecha como zona para los descartes.

Pasamos a disponer los cubitos de recursos y las fichas de personajes en sus reservas correspondientes tal y como indicamos en la siguiente imagen.

Hecho esto, cada jugador recibe al azar una de las 5 cartas de Imperio. Estas cartas tienen doble cara (A y B) y todos tendremos que jugar por la misma, por lo que tendremos que decidir previamente si jugaremos por el lado A o por el lado B (la cara A se recomienda para partidas de iniciación).

Por último tendremos que dejar espacio suficiente en la mesa para la zona de juego de cada jugador, dividida en 3 áreas bien diferenciadas:

  • La primera de ellas nos indica qué cartas acabamos de escoger en la fase de draft;
  • la segunda qué cartas vamos a intentar construir;
  • y la tercera, que estará situada en la parte superior derecha de nuestra carta de Imperio, donde iremos colocando las cartas ya construidas.

Como buen juego de draft no hay entreturno ni orden de juego, por lo que obviamos la elección de jugador inicial y vamos a ver cómo se juega a It’s a Wonderful World.

¿Cómo se juega a It’s a Wonderful World?

Nuestro objetivo será conseguir la mayor cantidad de puntos de victoria al final de la partida. Para ello, en cada ronda procuraremos hacernos con las cartas de desarrollo que mejor combinen con nuestro Imperio y el resto de cartas de desarrollo que ya tenemos en juego para ir adquiriendo los recursos suficientes para seguir creciendo y construyendo cartas.

Este juego consta de 4 rondas, las cuales se componen de las siguientes 3 fases:

Fase de selección

Cada jugador recibe 7 cartas de desarrollo del mazo de robo (en partidas de 3 a 5 jugadores) de cara al draft de cartas en el que escogeremos una de las cartas, la pondremos en nuestra área de selección boca abajo y, cuando todos hayan escogido su carta, la colocamos boca arriba. Ahora pasaremos el resto de cartas al jugador situado en nuestra izquierda (rondas impares) o derecha (rondas pares).

De este modo, recibiremos la mano de cartas de otro jugador y repetimos la misma acción hasta que finalmente hayamos colocado en nuestra zona de selección 7 cartas.

En una partida a 2 jugadores en It’s a Wonderful World se reparten 10 cartas a cada jugador y haremos la fase de draft del mismo modo hasta que tengamos 7 cartas en nuestro poder, descartando las 3 restantes.

Fase de planificación

Una vez terminemos el draft de cartas, cogemos las cartas de nuestra área de selección y, en el orden que queramos, hacemos una de las siguientes 2 acciones con cada una de ellas:

  • Prepararla para construir: si queremos construir la carta la desplazamos al área de construcción.
  • Descartarla: si no queremos construir una carta la ponemos en la pila de descartes consiguiendo así la bonificación de reciclaje, cogiendo el recurso o la ficha de la reserva correspondiente y que pondremos encima de una de nuestras cartas de construcción o en la de Imperio.

Si al reciclar una carta obtenemos el recurso que nos faltaba para construir una carta, la construimos colocándola en nuestra carta de Imperio en la parte superior derecha, dejando visible los recursos a producir (los recursos utilizados se devuelven a la reserva general). Esto nos va a permitir producir nuevos recursos en esta misma ronda, por lo que descartar ciertas cartas en el momento adecuado no es ninguna tontería.

Cuando todos hayamos realizado alguna de las acciones con todas nuestras cartas pasamos a la última fase de la ronda.

Fase de producción

En esta fase vamos a producir los recursos que tenemos disponibles y los vamos a distribuir para continuar mejorando nuestro Imperio con nuevas construcciones.

Para ello, comprobamos de forma simultánea cada uno de los tipos de recursos del tablero de juego, empezando por los materiales (cubos grises) y terminando por los de exploración (cubos azules).

¿Por qué seguir este orden? Los recursos obtenidos nos pueden permitir completar los costes de producción de otra carta, por lo que podríamos construirla en nuestro Imperio y conseguir así sus recursos si todavía no se ha producido este tipo durante la fase en curso (además de su bonificación por construcción).

Así, contaremos los recursos que estamos produciendo del primer tipo, los cogemos de la reserva correspondiente y los distribuiremos entre las cartas en construcción. Si un jugador tiene el máximo de recursos de un tipo obtiene la bonificación por supremacía y coge la ficha de personaje indicada en el tablero antes de pasar al siguiente tipo de recurso.

Si algún recurso no nos interesa adjudicarlo a una carta en construcción lo colocamos encima de nuestra carta de Imperio. Cada 5 recursos que tengamos en ella los cambiamos por un Krystallium (cubo rojo) que utilizaremos cuando queramos como comodín de cualquier recurso (salvo fichas de personaje) o para cumplir los costes de algunas cartas.

Es importante recordar que un recurso situado en una carta en construcción es inamovible, por lo que mucho ojo con donde lo ponemos. Si por un casual ya no nos interesa construir una carta la podemos reciclar en cualquier momento perdiendo todos los recursos que tenga encima, quedándonos tan solo con la bonificación de reciclaje que asignaremos, sí o sí, a la carta de Imperio.

Una vez hayamos comprobado los 5 tipos de recursos empezamos una nueva ronda.

Fin de la partida

Al final de la cuarta y última ronda utilizamos el bloc de puntuación para comprobar los puntos cosechados en nuestro Imperio.

Si al sumar los puntos directos, los de cada tipo de multiplicador y los de nuestras fichas de personajes somos los que tenemos la puntuación más alta ¡enhorabuena! nuestro Imperio se alza con la victoria en It’s a Wonderful World.

Modo solitario

Para partidas a un jugador preparamos el mismo setup con la diferencia de que dejaremos a un lado de la zona de juego 8 pilas de 5 cartas cada uno de ellas.

En cada ronda obviamos la fase de draft y jugamos en la fase de planificación 2 secuencias de 5 cartas con los mazos previamente preparados.

Podemos colocar en el área de construcción cualquiera de estas cartas y, si no nos convence alguna, podemos descartar 2 para tomar 5 del mazo de robo general y quedarnos 1 de ellas.

El resto de reglas se mantiene salvo la bonificación por supremacía, la cual conseguimos si producimos un mínimo de 5 recursos del tipo correspondiente.

Al final de la partida comparamos nuestra puntuación con el baremo que nos facilita el manual y así sabremos si somos un líder supremo o, por el contrario, un novato que necesita mejorar.

Además, el manual incluye una serie de escenarios para este modo de juego para darle un plus de rejugabilidad.

Reseña del juego de mesa It’s a Wonderful World

En el día de hoy hablamos de It’s a Wonderful World, un juego en el que tendremos que escoger muy bien las cartas que más nos convengan de cara a poder conseguir la mayor cantidad de recursos para construir cada vez cartas más complicadas que nos acerquen a la victoria.

Nos encontramos ante un juego de mesa sencillo y divertido que se explica en relativamente poco tiempo y que invita a jugar con una puesta en mesa muy llamativa y práctica gracias al tablero general en torno al que distribuimos los distintos componentes, los cuales son de una calidad estupenda.

La primera partida me dejó con buenas sensaciones pero con la espinita de no haber aprovechado las 4 rondas de juego y quedarme con 3-4 cartas de desarrollo a mitad de camino. ¿Se quedan cortas las rondas? Para nada, simplemente hay que echarle más partidas al juego para ir conociendo los tipos de cartas y las posibilidades que vamos a ir teniendo para ir mejorando nuestro Imperio.

Y es que el juego cuenta con un mazo de cartas más que suficiente como para garantizar la rejugabilidad del juego, teniendo que adaptarnos en cada ronda a las cartas entre las que podemos escoger en la fase de selección.

En cuanto a la escalabilidad, he jugado It’s a Wonderful World a 1, 2 y 4 jugadores y funciona estupendamente a ese rango, aunque a nivel personal lo prefiero a 4 para que la fase de draft sea más “movidita” y no tengamos tanto control sobre la mano de cartas.

El planteamiento desde la primera ronda es clave para hacer que nuestro Imperio sea próspero y así ir acelerando el ritmo de producción de recursos. Es por ello que la fase de draft juega un papel importante no solo cuando cogemos aquellas cartas que nos vienen bien, sino que además tendremos que tener en cuenta qué cartas le dejamos al jugador al que le pasaremos las restantes. Además, hay que tener presente que el mazo es enorme y hay muchos tipos de cartas, siendo posible que nunca nos entre la carta que buscamos o lo haga demasiado tarde. Es por ello que hay que tener una estrategia flexible y no centrarnos en que nos entren X cartas porque puede que nunca lleguen. Toca adaptarse, reorientar la estrategia con las opciones que tengamos y sacar puntos por donde sea para seguir creciendo. ¿Qué gracia tendría que nos fueran entrando las cartas que mejor nos vienen en cada momento no?

Estar pendientes de a qué van los demás jugadores nos ayudará a optimizar nuestro Imperio, pero al jugar todos al mismo tiempo es probable que extendamos en demasía las rondas mirando las zonas de juego de cada jugador y sobretodo qué cogen en el draft. Está bien observar qué hacen los demás pero no nos vayamos al extremo del AP que nos conocemos.

Sí, es un juego sencillo con un toque de complejidad al tener que estar vigilando las acciones de los demás e impedir que se hagan con ciertas cartas que les puedan impulsar en el marcador final, lo que lo convierte en un título muy entretenido que voy a seguir sacando con frecuencia a mesa.

Pros

  • Dinamismo: cada vez soy más fan de los juegos que carecen de entreturno y que hacen que las partidas sean más dinámicas… y si evitamos que algunos saquen los móviles durante la partida eso que me llevo.
  • Sencillez: nos encontramos con un juego simple pero con la suficiente profundidad como para que los jugones más duretes lo disfruten.
  • Rejugabilidad: el juego cuenta con un buen mazo de cartas dando lugar a partidas totalmente diferentes en función de las cartas que nos vayan entrando, siendo difícil repetir una estrategia de una partida a otra.

Contras

  • Empezar con mal pie: este It’s a Wonderful World se juega en apenas 4 rondas y a medida que pasamos de ronda nuestra capacidad de producir recursos crece a un ritmo asombroso, por lo que si nos despistamos al principio de la partida nos podemos quedar descolgados.
  • AP: la carencia de entreturno frena el AP que pueda generarse, pero no impide que de una fase a otra haya algún jugador que se quede midiendo con escuadra y cartabón cómo optimizar su Imperio.
  • Tamaño del tablero: las zonas habilitadas para las fichas de personaje tienen el tamaño justo para colocarlas en 6 pilas, si hubiera sido un pelín más grandes hubiera sido genial.

Mi veredicto para It’s a Wonderful World

La reseña de este It’s a Wonderful World llega a su fin, un juego sencillo, rápido de jugar y muy divertido al que le tenía muchas ganas y que ha encajado muy bien en los grupos de juego en los que he podido jugarlo. Ya solo queda empezar la campaña “Guerra o Paz”, pero de eso ya hablaremos en otra reseña. Con todo esto, este It’s a Wonderful World se lleva mi emblema de juego recomendado.

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