En Fromage nos ponemos al frente de una pequeña quesería artesanal con un objetivo tan sencillo como exigente: producir, madurar y vender más y mejor queso que los vecinos colindantes. A lo largo de la partida iremos elaborando distintas variedades, enviándolas a mercados cada vez más exigentes y desbloqueando mejoras que representarán el crecimiento de nuestro negocio. No hay dragones, ni imperios, ni conquistas espaciales: aquí se trata de leche, moho, tiempo… y muchas decisiones para preparar delicias en mesa.
Fromage es un juego de mesa de la editorial Asmodee, que combina la colocación de trabajadores con un llamativo sistema de rotación del tablero central que marca la recuperación de los mismos a través del paso del tiempo y la maduración de los distintos quesos. Cada decisión tiene consecuencias a corto y medio plazo, por lo que la partida se convierte en un proyecto quesero de planificación y adaptación a cada circunstancia de este mercado tan irresistible.
| Número de jugadores: | 1 – 4 |
| Duración: | 40 minutos |
| Edad mínima: | 14 años |
| Género: | worker placement rondel control de área acción simultánea |
| Complejidad: | 2,39 / 5 |
| Editorial: | Asmodee |
| Diseño: | Matthew O’Malley Ben Rosset |
| Ilustración: | Pavel Zhovba |
| Precio recomendado: | 49,95€ |

Índice
¿De qué va el juego de mesa Fromage?
Fromage es un juego de mesa que gira (y nunca mejor dicho) alrededor del ciclo natural del queso. Producirlo, dejarlo reposar, ver cómo madura y servirlo en el momento justo. A lo largo de la partida cada jugador gestiona su propia quesería, en la que produce distintos tipos de queso que irán madurando con el paso del tiempo.

Y es que el núcleo del juego es un tablero central dividido en 4 secciones, que rota al final del turno y que pone frente a cada jugador una sección asimétrica, la cual cuenta con un par de áreas sobre las que podrá disponer sus trabajadores. Turnos simultáneos y que se componen de 2 sencillos pasos:
- Primero, los jugadores recuperan sus trabajadores que, en cualquier parte del tablero, apunten hacia su lado de la mesa.
- A continuación, cada uno decide qué trabajadores coloca y dónde, actuando sobre una o ambas áreas de su sección, pudiendo poner como mucho un trabajador por área.
- Área de recogida de recursos: coloca un trabajador en una casilla libre y toma la cantidad de recursos indicada. Así, en función de la orientación del trabajador, obtendrá una menor o mayor cantidad de recursos, pero también tardará menos o más tiempo en recuperarlo. Los diferentes tipos de recursos nos dotarán de pedidos o frutas de cara a puntuar, edificios para desbloquear habilidades especiales y ganado para colocar quesos adicionales.
- Área de elaboración de queso: poniendo una cuña de queso de su color en la casilla que considere oportuna y colocando un trabajador sobre esta. Todas las áreas (localizaciones) comparten las mismas reglas: color del trabajador como requisito de colocación y orientación del mismo para su recuperación. Sin embargo, cada localización cuenta con su propio sistema de puntuación: por sets, mayorías, adyacencias y bonificaciones.
Cuando todos terminen, se gira el tablero 90º y empezamos un nuevo turno, así hasta que un jugador haya colocado todos sus quesos. Se termina la ronda y pasamos a calcular los puntos obtenidos por localización, por puntuación especial de estructuras, frutas, pedidos y recursos sobrantes, y quien más puntos consiga se proclama el mejor quesero de la región.

Reseña del juego de mesa Fromage
Si habéis llegado hasta aquí es porque, como a nosotros, os encantan tanto los juegos de mesa como el queso. Y hoy vamos a ver si este Fromage es tan bueno como una tabla de quesos, o si por el contrario se queda por el camino.
Nos encontramos ante una de las propuestas visualmente más curiosas que se publicaron en español en el último tramo del año pasado. Diseñado por la dupla Ben Rosset y Matthew O’Malley, autores de uno de los juegos de deducción que más nos gustan: La Búsqueda del Planeta X.
En esta ocasión, viajamos a la Francia de principios del siglo XX donde, en la piel de artesanos queseros, competiremos por colocar nuestro producto por distintas localizaciones que se mueven (literalmente) hasta catapultar nuestra quesería al estrellato.

A priori, la premisa es bastante sencilla. A lo largo de un número variable de rondas debemos fabricar, envejecer y vender nuestros quesos en cuatro ubicaciones distintas: el festival, la quesería, el bistró y por las ciudades de todo el país. Y lo que hace que este Fromage destaque desde que le pones el ojo encima es ese tablero circular sobre el que se encuentran precisamente esas zonas, las cuales además rotan con sentido y no solo como un truco visual para vender más; ya que es ahí donde cobra protagonismo la gestión de los tiempos que hacen tan original a este Fromage.
La mecánica principal es una vuelta de tuerca a la colocación de trabajadores. Para ello, contamos con 3 tipos de quesos, (blando, duro y azul) que sirven a modo de condición de colocación de los quesos; y 3 maduraciones de queso (bronce, plata y oro), que en este caso sí influyen directamente en cuánto tardaremos en volver a tener los trabajadores disponibles. A partir de ahí, y teniendo esto claro, en cada ronda el tablero rota 90 grados, y solo podemos actuar en la sección que tenemos delante.
Una maduración mayor hará que tardemos más turnos en recuperar un trabajador, pero también nos recompensará con una acción más potente. Y es aquí donde entra el dilema: si escogemos una acción tocha (como tomar muchos recursos o disputar la mayoría en más territorios), nuestro trabajador se quedará bloqueado en esa casilla del tablero durante 2-3 turnos, pudiendo solo recuperarlo cuando el tablero vuelva a girar y él esté orientado hacia nosotros.

Esta gestión del tiempo es, sin lugar a dudas, lo mejor de Fromage, pues nos obliga a planificar no solo qué quiere uno hacer ahora, sino también qué trabajadores necesitaremos cuando el tablero nos presente otra sección en un turno posterior. ¿Utilizamos a nuestro trabajador de queso duro para una acción de 3 turnos aún sabiendo que lo necesitaré para una agrupación en el Festival más tarde? Esa es la miga principal del juego.
Más allá de eso, Fromage es un eurogame de peso ligero estupendo que podemos catalogar como familiar, al poder sacarlo a mesa tanto con un público más esporádico como con aquellos jugadores más recurrentes que quieran dar un pasito más en este tipo de juegos pero sin llegar a romperse la cabeza durante varias horas. Un juego de mesa sorprendentemente ágil, gracias a la simultaneidad de los turnos y a que cada sección nos ofrezca un minijuego distinto: en el festival crearemos rutas por adyacencias entre puestos, en la quesería trataremos de ocupar baldas distintas, en el bistró optaremos por un set collection y en las ciudades puro control de áreas.
Que haya diferentes minijuegos, sumado a que no es óptimo ir en una partida a más de 2 de ellos, hace que cada partida se sienta distinta, aunque a los jugadores más experimentados se les puede quedar corto tras varias partidas.

Pros
- Rotación del tablero: me ha gustado mucho la mecánica de rotación del tablero principal y como esto afecta directamente a la recuperación de los trabajadores y en todo lo que tenemos previsto hacer en adelante, siendo extremadamente satisfactorio cuando alineamos la recuperación con la colocación inmediata.
- Producción: el juego entra por los ojos. Desde el tablero giratorio hasta las cuñas de queso y los soportes de plástico de los trabajadores. Cierto es que los recursos son de cartón y que girar el tablero es un tanto tedioso sin una plataforma giratoria, pero estos se encuentran disponibles aparte para no encarecer la versión estándar del juego.
- Accesible pero con chicha: es un juego fácil de explicar pero con suficiente profundidad táctica como para que de vez en cuando también le apetezca jugarlo a jugadores más exigentes. Además, que se juegue simultáneamente elimina el entreturno y propicia que las partidas sean tan rápidas que se juega en no más de una horita.
Contras
- Pedidos: las cartas de pedidos no me terminan de convencer. Se roban al azar y hay que cumplirlas a posteriori, por lo que a medida que avanza la partida puedes encontrarte con algunos imposibles de cumplir porque las casillas en cuestión ya están ocupados, o por el contrario, que ya hayas cumplido sin apenas despeinarte.
- Variabilidad: el juego base incluye láminas para variar la disposición de los minijuegos, pero los minijuegos en sí son siempre los mismos. Tras varias partidas se le pilla el punto a cada uno y se vuelve un tanto monótono, quedándote con la sensación de que siempre haces lo mismo.
Mi veredicto
Y vamos cerrando esta reseña de Fromage, un eurogame que cumple lo que promete. Una experiencia de juego ágil y visualmente llamativa que cuenta con una mecánica de rotación tan original como efectiva. Ni va a estar en la terna para juego del año 2025 ni va a salir a mesa con recurrencia por la falta de variabilidad. Aún así, es un título que deja buen sabor de boca si se juega de tanto en cuanto, y funciona muy bien cuando hay poco tiempo para juegos más densos y el grupo de juego quiere darle al coco pero sin estrujarlo demasiado. Por ello, le otorgo mi emblema de juego recomendado.




