1 oveja, 2 ovejas, 3 ovejas… Como cada noche, miles de personas de todas las partes del mundo empiezan a contar ovejitas para conciliar el sueño. Sí, no todos somos capaces de quedarnos sopa a la primera, por lo que nos toca recurrir a las ovejas del mundo de los sueños para combatir el insomnio, logrando dormir plácidamente una noche más.

Así se nos presenta Dulces sueños, un juego de mesa de la editorial Devir Iberia en el que guiaremos a nuestra oveja por las nubes del cielo de las ovejas para que salte una y otra vez la cerca de los sueños, ayudándonos a dormir como un lirón. ¡Pero cuidado! Las pesadillas nos observan desde la oscuridad, buscando el momento idóneo para darnos un par de sustos con los que tener un mal despertar. ¿Hasta dónde estaremos dispuestos a arriesgar?

Portada de Dulces sueños
Número de jugadores:1 – 4
Duración:30 – 45 minutos
Edad mínima:10 años
Género:push your luck
movimiento por áreas
draft
Complejidad:1,86 / 5
Editorial:Devir Iberia
Diseño:Neil Kimball
Ilustración:Zoé Plane
Precio recomendado:26,96€

Preparación de partida

Comenzamos colocando el tablero de juego en la mesa y situamos la valla en el hueco habilitado para esta. Adicionalmente, dejamos a un lado el marcador y ponemos sobre él la tarjeta que corresponda según el número de jugadores.

Cada jugador escoge un color y le hacemos entrega de un set de fichas compuesto por 1 oveja, 1 sopor, 1 almohada y 10 sueños. El sopor lo colocamos en la casilla inicial del marcador, mientras que la almohada la ponemos en la casilla final. El resto de componentes los dejamos frente a nosotros.

A continuación, mezclamos las losetas de sueño y las apilamos boca abajo en un margen de la zona de juego. Revelamos las 2 primeras para encajarlas en los espacios 5 y 10 del tablero de juego y otras 4 que disponemos en fila. Este será nuestro muestrario de sueños.

Posteriormente, escogemos a qué pesadilla nos vamos a enfrentar en esta partida. Leemos su carta de referencia (la cual incluye las reglas y tipos de cartas que entran en juego además de una minihistoria) y la dejamos sobre la mesa, situamos la ficha de pesadilla en el centro del tablero y hacemos el mazo de robo. Para ello, cogemos las 50 cartas de oveja, descartamos las que superen el número de jugadores y barajamos las restantes junto con las 10 cartas de pesadilla. Repartimos 2 a cada jugador y entregamos al jugador inicial la ficha de primera oveja.

¿Cómo se juega a Dulces sueños?

Una partida a Dulces sueños transcurre a lo largo de tantas rondas como sean necesarias hasta que un jugador consiga que su ficha de sopor llegue a su almohada. Cada ronda se divide en 3 fases.

Fase de carrera

Todos los jugadores robamos 2 cartas del mazo, y empezando por el jugador inicial nos iremos turnando para jugar una carta de nuestra mano (aplicando su efecto o efectos dependiendo del tipo de carta). Esta nos puede permitir:

  • Mover nuestra oveja por el tablero un número determinado de espacios, siguiendo en todo momento el sentido de las agujas del reloj.
  • Colocar una o varias fichas de sueño en cualquier loseta que esté en juego, poniendo esta por el lado de un solo uso.
  • Avanzar nuestra ficha de sopor en el marcador.

Sin embargo, no todo es alegría en Dulces sueños, pues la pesadilla estará acechando a los jugadores para fastidiarles la ronda. Cada vez que un jugador robe una carta de pesadilla, la leerá y hará lo que esta indique, que normalmente supondrá que la pesadilla progrese por el tablero a la caza de las ovejas (tras usarla robamos otra carta). Esta se puede mover de 2 formas dependiendo de lo que nos marque la carta:

  • Si avanza «asustará» a todas las ovejas con las que se cruce en su camino hasta el espacio de destino.
  • Si salta «asustará» solo a las ovejas que estén en el espacio de destino, obviando las que haya dejado atrás en el camino.

¿Y qué es eso de asustar? Muy sencillo, cuando la pesadilla coincide en un espacio con una o más ovejas, esta nos da un susto (un primer aviso). En el caso de que nos dé un segundo nos despierta, eliminándonos de la ronda. Es por ello que, para recordar el repullo que nos hemos llevado, deberemos de tumbar la oveja, y al siguiente susto la retiramos del tablero, devolviendo nuestra ficha de sopor a la casilla 0 del marcador. Todo lo que hemos hecho durante la ronda no ha servido para absolutamente nada, ¡así que andémonos con ojo!

PD: en ocasiones tendremos la posibilidad de levantar nuestra ficha «armándonos de valor», teniendo de nuevo 2 vidas.

A continuación, excepto si la pesadilla nos ha eliminado de la ronda, comprobamos si hemos terminado nuestro movimiento en una loseta en la que tengamos al menos una ficha de sueño. Si queremos, podemos utilizar esta habilidad y posteriormente devolvemos la ficha a nuestra reserva, salvo que esta sea permanente en cuyo caso la podremos usar de nuevo en próximos turnos.

Si en algún momento saltamos la valla, nos sumamos 5 puntos con nuestra ficha de sopor y decidimos si:

  • Continuamos jugando, reponiendo nuestra mano de cartas hasta tener 2.
  • Nos plantamos, lo que nos lleva a retirar nuestra oveja del tablero. Ya no podemos ser atacados por la pesadilla.

Después pasamos el turno al siguiente jugador.

De este modo, los turnos se irán sucediendo hasta que no queden jugadores activos. Habrá jugadores que se planten, otros que sean atrapados por la pesadilla y puede que quede algún temerario que siga jugando. Pero todos los sueños tienen su final, y en esta fase ocurre cuando la pesadilla salta la valla, acción que despierta a las ovejas que quedaran.

Fin de ronda/partida

Llegados a este punto, echamos un vistazo al marcador para comprobar si alguien ha ganado la partida. Para ello, la ficha del jugador ha de haber llegado o sobrepasado su almohada. En caso contrario, preparamos la siguiente ronda:

  • Los jugadores retroceden sus almohadas en función de la posición de su sopor.
  • Ponemos las fichas de sopor en la casilla inicial.
  • Formamos de nuevo el mazo de cartas.
  • Entregamos al jugador que esté más lejos de su almohada la ficha de primera oveja.

Fase de descanso

Por orden de juego, cada jugador escogerá una de las siguientes opciones:

  • Añadir una loseta de sueño: elige entre las 4 losetas disponibles en el muestrario y la coloca en el espacio libre que considere oportuno, colocando sobre esta la ficha o fichas de su color indicadas. Finalmente revela una nueva loseta para que siempre haya 4.
  • Poner fichas de sueño: coloca 2 fichas de sueño en las losetas que quiera del tablero de juego.

Tras esto, iniciamos una nueva ronda a Dulces sueños.

Reseña del juego de mesa Dulces sueños

¡Vamos a contar ovejas! Bajo su bonita estética y temática de ensueño nos encontramos ante un juego de mesa orientado a un público familiar, en el que mostraremos el camino a seguir a las ovejitas que nos ayudan a dormir por las noches, para que salten una y otra vez la valla del circuito sin que les atrape la pesadilla. Para ello, Dulces sueños tiene como mecánica central forzar la suerte, la cual nos llevará en volandas (o no) hasta acurrucarnos en la almohada una noche más, siendo esta nuestra meta para ganar la partida.

A nuestra disposición, un sistema de juego muy sencillo apto para todo tipo de jugadores, pues en nuestro turno tan solo tendremos que preocuparnos de jugar una de las dos cartas que tenemos en mano. Estas las utilizaremos en la mayoría de las ocasiones para movernos, procurando caer lejos de las garras de la pesadilla y así darnos un respiro al menos hasta que nos vuelva el turno. No obstante, la tranquilidad en Dulces sueños es algo inestable, ya que en cualquier momento puede cambiar el rumbo de nuestra carrera con un giro repentino que nadie se espera.

El objetivo es claro, saltar la valla cuantas más veces mejor para ganar la partida, o al menos quedarnos primeros para acotar la distancia entre la casilla cero y la almohada, dejando así más cerca la victoria para una próxima ronda. Esta tensión por buscar una vuelta más nos hará arriesgar más de lo necesario o plantarnos antes de tiempo. ¿Pero quién sabe qué va a pasar? Ese es uno de los puntos que amo/odio de este juego que lo hace tan entretenido y divertido. No será la primera ni la última vez, que aún con 2 vidas y teniendo todas las de ganar, la pesadilla realiza 3 movimientos seguidos con los que me asesta los 2 golpes en un mismo turno cual puñalada traicionera. Da rabia, sí. Aunque esa sensación constante de nerviosismo, de no saber si estar tranquilo o en alerta, de si seguir jugando un poquito más o asegurar la posición por el «por si acaso», hace que te apetezca echar una ronda más en busca de revancha.

Pero no olvidemos que además de la acción de movimiento, al jugar nuestra carta solemos tener la opción de colocar alguna que otra ficha de sueño. Esta segunda posibilidad, además de meterle un punto de decisión a nuestro turno, también le da una vueltecita de tuerca. Conforme se suceden las rondas, cada vez contaremos con más losetas de sueño con habilidades especiales y variadas que nos harán aprovechar aún más nuestro turno. Pongamos las fichas fijándonos bien en nuestras cartas, pudiendo así hacer la acción habitual de esta y adicionalmente la de la loseta en la que terminemos nuestro movimiento. Nunca está de más rascar puntos de sopor extra, poder variar el espacio donde acabamos e incluso recuperar la vida que nos haya quitado la pesadilla.

En cuanto a la escalabilidad, la baja interacción permite que el juego funcione muy bien de 2 a 4 jugadores (el modo solitario no lo he probado). En partidas en pareja tendremos un mayor control en la colocación de las losetas de sueño, mientras que en partidas al máximo de jugadores las 10 losetas de sueño estarán disponibles prácticamente en un par de rondas. Por lo demás, el mazo se ajusta al número de jugadores, siendo igualmente imprevisible cuando aparecerá la pesadilla.

Dulces sueños es un juego familiar de carrera que gira (y nunca mejor dicho) en torno a un rondel con acciones variables, las cuales activaremos si previamente a nuestro movimiento hemos dispuesto sobre las losetas alguna ficha de sueño. No sabremos a ciencia cierta por donde nos saldrá la pesadilla. aunque sin duda nos pisará los talones. En muchas ocasiones nos empujará a dejar las emociones fuertes para otra ronda, y por su parte las ansias por quedar primeros a toda costa nos llevará a apurar para llegar más lejos.

Pros

  • Diversión: partidas rápidas y distendidas donde las risas estarán a la orden del día. Lo mismo estamos muy arriba que nos pegamos un batacazo sin verlas venir, disfrutando de momentos divertidos con grupos ocasionales, familiares y hasta con los peques de la casa, quitando con estos últimos las losetas de sueño para adaptarles la partida.
  • Variabilidad: tanto por la diversidad de losetas como por su aleatoriedad al conformar el tablero de juego. También resaltar que contamos con 3 pesadillas diferentes que podremos alternar para variar la persecución, desde partidas más fáciles con el lobo hasta más complicadas con la araña.
  • Producción: juego atractivo visualmente con un arte colorido en tonos pasteles y cuanto menos original. La calidad de los componentes es estupenda, con figuritas personalizadas y cartas vistosas. Dulces sueños incluye un inserto que facilita tener todo bien colocado en su sitio, aunque el tamaño de la caja se podía haber ajustado un poco más. ¿Tal vez una posible futura expansión?

Contras

  • Losetas de sueño: la colocación en rondel de las losetas dificulta su lectura y que podamos identificarlas con mayor rapidez. A su vez, la incidencia en partida de algunas losetas puede pasar desapercibidas, lo cual depende del momento en el que aparezcan y de su posible ubicación en el ronde.
  • Azar: ¿cuándo saldrá la pesadilla? A veces lo hará en fases tardías de la ronda, desanimando a quien se plantó de forma precipitada, y otras cuando a penas hemos cubierto medio mazo, estallándonos un doble susto nada más empezar, dejándonos fuera de la ronda muy pronto. No obstante, esa incertidumbre es la que genera esa tensión constante que nos pica a jugar y a seguir arriesgando.

Mi veredicto

Y con esto vamos cerrando esta reseña de Dulces sueños, un agradable juego de mesa muy familiar con un push your luck con acciones concretas y directas, que ofrece partidas fluidas y donde estaremos sopesando constantemente cuanto tiempo mantenernos en pista para intentar puntuar lo máximo posible. Eso sí, mucho ojo con la pesadilla, que cuando menos nos lo esperemos nos pegará un buen susto que nos acabe levantando de la cama de un salto. El azar a la hora de salir las cartas de pesadilla puede condicionar bastante la ronda, siendo a su vez uno de los alicientes que lo hacen entretenido y tenso. Por ello, le doy mi emblema de juego recomendado.

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