¿En qué momento las alcachofas se han apoderado de la parcela? Sinceramente, no sé como nos las hemos ingeniado para juntar tantas alcachofas como para alimentar a un regimiento. Sin embargo, como tenemos huerto de sobra, vamos a cultivar y cosechar todo tipo de verduras. Berenjena, brócoli, cebolla, guisantes, maíz, patata, pimiento, puerro, remolacha y zanahoria nos darán la variedad y los efectos especiales que necesitamos para ir quitándonos de encima las dichosas alcachofas.

Así se nos presenta ¿Alcachofas? ¡No, gracias!, un juego de mesa de la editorial Devir Iberia en el que llevaremos a cabo una deconstrucción de mazos para reemplazar, lo más rápidamente posible, las alcachofas de nuestra mano por otro tipo de verduras. ¿Llegará el día en el que no veamos ninguna?

Portada de ¿Alcachofas? ¡No, gracias!
Número de jugadores:2 – 4
Duración:20 minutos
Edad mínima:10 años
Género:deckbuilding
draft
Complejidad:1,35 / 5
Editorial:Devir Iberia
Diseño:Emma Larkins
Ilustración:Bonnie Pang
Precio recomendado:12,56€

Preparación de partida

Entregamos a cada jugador una tarjeta resumen y 10 cartas de alcachofa, devolviendo las restantes a la caja del juego, no se usarán durante esta partida. Colocamos nuestras alcachofas boca abajo para formar un mazo de robo personal y robamos las 5 primeras, esta será nuestra mano inicial (solo alcachofas, ¡sorpresa!).

Posteriormente, barajamos todas las cartas de verdura que no sean alcachofas y las dejamos en el centro de la mesa a modo de mazo de robo (en adelante huerta). Revelamos las 5 primeras para crear la hilera y ya tenemos todo preparado para jugar a ¿Alcachofas? ¡No, gracias!

¿Cómo se juega a ¿Alcachofas? ¡No, gracias!?

Comenzando por el jugador inicial y en sentido horario, los jugadores harán los siguientes 5 pasos antes de pasar el turno.

  1. Hacemos una breve fase de mantenimiento inicial en la que reponemos, con cartas de la huerta, cualquier hueco libre de la hilera, hasta que haya 5 cartas en mesa. Si esto provoca que la hilera tenga al menos 4 verduras iguales, barajamos las cartas de hilera y huerto y revelamos 5 nuevas.
  2. Añadimos una carta de la hilera a nuestra mano, a lo que el juego llama cosechar.
  3. Ahora, jugamos tantas cartas de nuestra mano como queramos y podamos, ya que para utilizar cada una debemos de cumplir todos los requisitos que vienen en la propia carta. Más adelante veremos los efectos de cada tipo de verdura, pero tenemos que tener en cuenta que:
    • Las alcachofas entran en juego solo si otra verdura lo indica.
    • Las cartas que juguemos o descartemos se colocan boca arriba en una pila junto a nuestro mazo personal (volveremos a utilizarlas).
    • Las cartas cosechadas van a la pila de descartes junto a la huerta (no volverán a entrar en juego).
  4. Cuando hayamos terminado, descartamos el resto de las cartas de nuestra mano.
  5. Por último, robamos las 5 primeras cartas del mazo personal de cara a nuestro siguiente turno. Si se agota el mazo y todavía nos faltan cartas por robar, barajamos nuestra pila de descarte para formar un nuevo mazo de robo y completamos la mano.

De este modo, los turnos se irán sucediendo hasta que algún jugador cierre la partida, pero antes veamos los efectos al jugar cada tipo de verdura:

  • Alcachofa: no se puede jugar sola y debemos de intentar cosechar todas las que podamos.
  • Remolacha: elegimos a otro jugador y nos robamos mutuamente una carta de nuestras manos. Si ambas son alcachofas se compostan, si no nos las intercambiamos.
  • Brócoli: si tenemos al menos 3 alcachofas en mano, compostamos 1.
  • Maíz: si la jugamos junto a una alcachofa, tomamos 1 carta adicional de la hilera y la ponemos en nuestro mazo de robo.
  • Zanahoria: compostamos esta y 2 alcachofas.
  • Berenjena: compostamos esta y 1 alcachofa para que, posteriormente, todos los jugadores pasen 2 cartas de su mano al jugador de su izquierda.
  • Puerro: revelamos la primera carta del mazo de otro jugador y decidimos si nos la quedamos en nuestra mano o se la descartamos.
  • Cebolla: compostamos una alcachofa y descartamos esta carta en la zona de juego de un oponente.
  • Pimiento: elegimos una carta de nuestro descarte y la ponemos en la parte superior de nuestro mazo de robo.
  • Guisantes: cogemos 2 cartas de la huerta y ponemos una en nuestro descarte y otra en la de otro jugador.
  • Patata: revelamos la primera carta de nuestro mazo personal, si es una alcachofa se composta y si no se descarta.

Fin de la partida

Si en el paso 5 de cualquier jugador, este no roba ninguna alcachofa, gana la partida ipso facto, no sin antes enseñar su mano de cartas y decir: ¿Alcachofas? ¡No, gracias!

Reseña del juego de mesa ¿Alcachofas? ¡No, gracias!

Rellenas con jamón y huevo, salteadas con ajo y perejil, en ensalada, al horno, a la plancha y mi mayor perdición, la tortilla de alcachofas. Las recetas con alcachofas dan mucho juego, pero ahora tenemos que deshacernos de ellas tanto si nos gustan como si las odiamos, pues en nuestra huerta no hay cabida para otro tipo de verduras.

Así es, nuestro objetivo en este ¿Alcachofas? ¡No, gracias! es quitarnos de en medio, como buenamente podamos, esta verdura mediante un deconstructor de mazos, que viene siendo un deckbuilding a la inversa. Todos partimos de una pila de robo personal con 5 alcachofas y otras 5 en mano, pudiendo incorporar a esta última una nueva verdura por turno de una zona común. Hay hasta 10 tipos de verduras diferentes, cada una con sus efectos especiales que en resumidas cuentas se centran en facilitarnos la eliminación de alcachofas de una forma u otra, ya sea definitivamente compostándolas o enviándoselas a otros compañeros. Cada tipo tiene su momento en la partida, así que escojamos bien cuando tomarlas para que no perdamos el hilo de la partida.

De este modo, dependiendo de como optimicemos el mazo, seremos capaces de acelerar la salida de alcachofas para que llegado el momento, podamos robar una mano sin ninguna. Parece sencillo y tal vez lo sea, pero cuando creemos que nos hemos librado de muchas alcachofas, volvemos a robar y nos encontramos con una mano repleta de estas, replanteándonos qué hemos hecho estos 2 o 3 turnos. ¿Se reproducen? Ojalá poder perderlas como en Polilla Tramposa, aunque me temo que en este juego no están legalizadas las trampas.

Es por eso que allá va el DonConsejo de este juego. Probablemente vuestros rivales no recuerden cuantas alcachofas habéis eliminado ya, o si tenéis una mano más o menos descargada. Si no queréis que os roben las buenas verduras que habéis cosechado durante las rondas previas, no delatéis como vais, aprovechad esa falta de información e incluso farolear para que vayan a por otros y os dejen de lado. Quien pasa desapercibido tiene más papeletas de hacerse con la victoria.

Un juego de mesa ligero con acciones rápidas que, a pesar de contar con hasta 10 tipos de acciones distintas, vienen bien resumidas en las propias cartas. Esto, además de agilizar los turnos y hacer más fluida la partida, provoca que en la primera toma de contacto ya pillemos el funcionamiento de las mismas, evitando esa barrera de entrada que podemos encontrar en otros títulos donde la lectura de las cartas puede frenar a jugadores ocasionales.

Pros

  • Sencillez: juego fácil de jugar y cuyas cartas se pueden explicar conforme salen en la hilera, favoreciendo que pueda jugarlo cualquier tipo de jugador que busque un título distendido y entretenido.
  • Dinámico: haremos en torno a 2-4 acciones por turno, pero estas son claras, se resuelven en cero coma y en ocasiones involucran al resto de jugadores, por lo que no hay apenas pausas que entorpezcan el flujo de la partida.
  • Deconstrucción de mazos: me gusta la mecánica del juego y como buscamos la forma de equilibrar los tipos de verduras para dar la vuelta a nuestro mazo cuanto antes.

Contras

  • Profundidad: tanto el objetivo como los medios para conseguirlo son muy similares, es por ello que si sacamos el juego con frecuencia a mesa podemos quemarlo.
  • Escalabilidad: a 3 y 4 estupendo, pero los efectos de algunas verduras pierden a 2 jugadores, ya que siempre interactuaremos con el mismo jugador.

Mi veredicto

Y vamos poniendo el broche a esta reseña de ¿Alcachofas? ¡No, gracias!, un filler que le da un giro a la mecánica de deckbuilding al tener que darle la vuelta a nuestra mano de cartas, cosechando para ello verduras con habilidades especiales que nos hagan deshacernos de nuestras alcachofas. Un título bastante agradable para jugar en familia o como juego introductorio a una tarde de juegos para ir calentando motores. Rápido, sencillo, directo y con interacción entre jugadores para intentar perder de vista las alcachofas como si jugásemos a la patata caliente. Por ello, le doy mi emblema de juego recomendado.

Os recomiendo este juego para vuestra ludoteca
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